XIV RAID TRANSAHARA A BURKINA FASO, AGOSTO 2013

 

 

DIA 11 DE AGOSTO DE 2013.  ETAPA 9ª:   DESDE LA FRONTERA MALÍ HASTA KAYES.

            Miento si digo que dormí tranquilamente aquella noche: ¡Los gendarmes nos habían hecho firmar un papel descargándoles de toda responsabilidad si nos íbamos hacia Malí al hacer los tramites de salida en la frontera de Mauritania en Konkassa ayer por la tarde...!. Es verdad que ese tipo de documentos eran habituales en África del Oeste, te los hacían firmar en la frontera argelina de Adrar cuando te ibas a Tessalit, en la burkinabé de Kampti cuando te ibas a territorio marfileño... Y en otras varias. Pero era una cosa a la que uno no llegaba nunca a acostumbrarse. Yo había liado a los compañeros para ir por allí y me sentía responsable.

Y también sabia que no había peligro. ¡Pero no pasé una noche tranquila…!. Estuve dando vueltas en la cama pensando en los peligros a los que nos enfrentaríamos hoy, a los metereologicos y a los de seguridad publica: Los primeros nos acechaban desde el cielo; si nos caía una tormenta monzonica nos podríamos quedar “atascados” varios días en medio de la sabana atrapados por el barro. Los segundos nos acechaban desde el lejano nor-este malí, desde el desierto del Sahara al norte del río Níger, fuera en forma de Rebeldes tuareg o en forma de “djihadistas” islamistas argelinos.

El primero era el mas evidente: Ya tenia previsto dar a los compañeros la recomendación de volvernos rápidamente corriendo por el mismo camino por el que habíamos venido en caso de ver aparecer por el horizonte las primeras olas de nubes monzonicas cargadas de lluvia. Estas avisaban. Se las veía llegar. Eran nubes blancas muy espesas, bajitas, muy largas ocupando todo el horizonte por el sur desde el este hasta el oeste. Normalmente solías tener entre dos y tres horas desde que aparecían hasta que te caían encima y te inundaban. Tiempo suficiente para salir huyendo de regreso hacia el norte.

El segundo peligro era menos evidente; yo sabia que la situación social estaba tranquila en esas regiones últimamente. Por un lado, los Rebeldes tuaregs del norte sahariano nunca “bajaban” hasta aquí porque estos territorios eran de agricultores malinké o bambara y de pastores nómadas sarakollé o tukuleur. Esta sabana saheliana húmeda y frondosa les eran absolutamente extranjera, nunca la habían reivindicado como territorio de su Azawad particular ni les pillaba de camino a ningún lado. ¡Seguro que a esos no les veríamos por aquí!. Además, el movimiento rebelde tuareg “MNLA” (Movimiento Nacional de Liberación del Azawad) había encontrado un sorprendente aliado en el Gobierno mauritano del general Abdelaziz, tenia su Cuartel General en Nouakchott, y lo ultimo que haría seria comprometer esa amistad atacando turistas desde su territorio. Los otros dos movimientos rebeldes tuareg, el clásico “HCUA” (Alto Consejo para la Unidad del Azawad) y el nuevo “MAA” (Movimiento Árabe del Azawad) habían firmado un “Alto el Fuego” tácito con el Gobierno malí… ¡y con el francés, cuyo Ejercito tenia desplegados por el Norte unos 3.000 soldados!. Seguro que con esos no íbamos a tener problemas tampoco.

Por otro lado estaban los “djihadistas” locales del “Mujao”, escindidos en 2011 de los “AQMI” (Al Quaeda del Mogreb Islámico) argelinos: Yo tenia muchos amigos en Malí, donde había estado trabajando 18 años en los 80 y los 90, y les había llamado por teléfono para informarme de la situación. Por lo visto era “vox populi” que los Mohamed Kheirou, Abu Hamed, Omar ould Amaha y demás comandantes estaban huidos en el lejano Norte sahariano, en los valles del Tilemssi malí y del Dallol Bosso nigerino, y los ejércitos francés y tchadiano que les combatían tenían acordado una especie de acuerdo tácito de no agresión desde los atentados de Arlit y Agadez que habían causado 35 muertos. Era también “vox populi” que el famoso comandante “djihadista” argelino Mokhtar Belmokhtar había regresado desde Libia, a donde se había marchado a principios de 2011 por desacuerdos con las campañas “agresivas” de los otros comandantes “AQMI”: Siempre se habia dicho en Malí que Mokhtar Belmokhtar no quería enfrentarse ni al Gobierno de Bamako ni a su Ejercito, que históricamente habia mantenido buenas relaciones con los tuareg locales, etcetera.... Por ultimo, también me habían contado que los tuareg locales del “HCUA” y del “MAA” estaban promoviendo un acuerdo con Mokhtar Belmokhtar y los “Mujao” para un Alto el Fuego definitivo con el Ejercito de Malí. Al parecer, lo ultimo que faltaba era saber quien iba a ser el próximo Presidente de la Republica de Malí, para lo cual había Elecciones… ¡¡precisamente hoy!!. ¡¡Hoy, día 11 de agosto tocaban Elecciones Presidenciales en Malí!!. Era una suerte para nosotros, habría vigilancia del Ejercito en las fronteras…

Y todavía me quedaba una ultima razón mas para auto tranquilizarme. La encontraba entre las corrientes religiosas musulmanas “Negras” locales, corrientes moderadas que se oponían a la influencia de las nuevas corrientes salafistas extranjeras violentas. ¡Todo lo que fuese ponérselo difícil a los “AQMI” del desierto era bueno para nosotros…!. Parecía ser que últimamente había alcanzado mucha importancia una Asociación Ciudadana liderada por Mohamed ould Cheikné, el “cherif” o “Jefe de cofradía religiosa” de los Hamallistas llamada “Sabati 2012”. Los Hamallistas eran una cofradía musulmana local antigua, de los tiempos de la independencia. Ultímamele habían visto sus actividades patrocinadas por Arabia Saudita y Kuwait con importantes aportaciones económicas. Esos patrocinios promovían la realización de las preceptivas peregrinaciones que todo buen musulmán debía realizar a La Meca pero también se dedicaban a la ayuda social. Funcionaban como lo que nosotros llamamos una ONG. ¡Lo bueno que tenia el “Sabati 2012” era que su centro de actividades era la cercana localidad de Nioro du Sahel!. Precisamente a pocos kilómetros de la frontera que hoy debíamos atravesar para entrar en Malí. Todas esas regiones que hoy íbamos a recorrer hasta Kayes caían bajo su influencia social. Eso quería decir que era muy difícil que cualquier “djihadista” argelino pudiera circular por esas regiones sin que su presencia fuera señalada. Las cosas funcionaban así en la Republica de Malí; con todo lo grande que era aquel inmenso territorio, en realidad “era un pueblo” en el que todo se sabia, todo el mundo se conocía, todo el mundo sabia quien hacia qué… Imposible pasar desapercibido por allí. Los “djihadistas” seguidores de escuelas coránicas wahabitas y adeptos a los preceptos integristas salafistas no tenían nada que hacer allí. ¡Así eran las cosas!.

Yo andaba con todas esas razones intentando convencerme a mi mismo sin conseguirlo cuando amaneció de pronto. Como pasaba siempre allí, fue un amanecer repentino. En aquellos territorios eminentemente horizontales, con aquellos ambientes limpios de cualquier contaminación y ese sol tropical que subía al cenit directamente perpendicular sobre nuestras cabezas los amaneceres eran repentinos. No estaba cansado, los viajes por África en este festivo plan en el que íbamos no me cansaban, pero la mañana me sorprendió. Me dio la sensación de haber perdido algo. Me levante haciendo un esfuerzo, calenté el agua y me tomé un café doble. Entonces noté que los mosquitos me habían picado mucho aquella noche, allí. Me fui a dar un paseo “para ir al baño” y vi que unos trescientos metros había una laguna de agua verde sobre la que bordoneaban autenticas nubes de mosquitos. Anoche no la habíamos visto porque habíamos llegado tarde, pero ahora comprendí porque había amanecido con los brazos llenos de picaduras. Junto a la laguna también encontré un rebaño de cebús, esa típica vaca africana con joroba, y a un pastor. Me acerqué a preguntarle por la mejor pista hasta la frontera de Aourou, que debía estar a unos 20 kms. mas al sur y el hombre me explicó que no debíamos enfilar el camino directo porque estaba inundado. Era mejor que tirasemos hacia el oeste, bordeáramos aquella zona inundada de la laguna, y después girásemos hacia el sur, primero, y hacia el sur-este después, cuando llegásemos a un río. También le pregunté si había gente por allí acampada, y me dijo que no encontraríamos a nadie.

Estaba claro. El pastor me había ayudado mucho. Arrancamos todo en fila, bordeamos la laguna por la derecha y encontramos una trazada que iba con dirección sur-oeste. La seguimos. Unos cuatro kilómetros mas allá legamos a una zona con agua en la que la trazada tomaba un aspecto oscuro y amenazador. Pero había una suave loma por la izquierda y pudimos salirnos de las trazadas para avanzar campo a través por lo alto. Gracias a Dios, justo al otro lado encontramos unos campos labrados primero, y otra trazada que enfilaba hacia el sur después tal y como había dicho el pastos. La seguimos durante uno 15 kms. y vimos unas construcciones al fondo, por encima de los árboles que allí empezaron a espesar. El pastor me había dicho que habría un río, y que debíamos cruzarlo por la izquierda. Como todo apuntaba a que estábamos legando a un río porque la vegetación empezó a cerrarse, en cuanto vimos una pequeña trazada que se iba por la izquierda hacia el este no lo dudamos ni un instante y nos metimos por ella. ¡Efectivamente, unos pocos kilómetros mas allá vimos unos depósitos de agua y la torre de una iglesia por encima de los árboles!. Empezamos a ver gente. Eran agricultores Negros, chicos y chicas vestidos de colores que nos saludaban alegres con las manos. Llevaban azadas y platos con la comida del medio día, e iban a trabajar las huertas en las riveras del río. Pasamos por entre las huertas, que estaban delimitadas por vallas de palos, y llegamos a una zona con mucho barro que pudimos pasar porque se notaba que no había llovido últimamente, los últimos días. Llegamos al cauce del río, nos asomamos… ¡y gracias a Dios nos lo encontramos prácticamente seco!. Era profundo y grande, pero solo llevaba un hilito de agua marrón en lo mas profundo. Pudimos cruzar sin problemas y llegar a Aourou, primer poblado en territorio de Malí, sin problemas. ¡La expectación que causamos atravesando el pueblo por su avenida principal, junto al Mercado, fue enorme!. Yo creo que no habían visto pasar por allí a turistas desde hacia mucho tiempo.

Ya estábamos en Malí. Era media mañana y hoy podríamos llegar a Kayes a dormir. Aquel día no paramos a comer, no sé si fue por los nervios de la entrada en Malí o por lo mala que era la pista. Primero, llegamos a media mañana a Aourou y nos fuimos a la Policía para sellar los pasaportes. Pero el Comisario llamó por teléfono a sus superiores y nos dijo que siguiésemos hacia Kayes para hacerlo en la Comisaría Central; como había menos de un centenar de kilómetros creo que todos pensamos que iba a ser un “tirar un poco mas allá”... Segundo, fuimos a buscar a la Aduana pero no la encontramos; ¡allí no había!. Tercero, fuimos a la Gendarmería, se quedaron con nuestras “fichas de Policía”, nos dijeron que la Aduana que correspondía era la de Kayes, y nos dejaron seguir rumbo sur.

Así que a medio día ya estábamos rodando hacia el sur. Yo pensaba que iba a ser facil y que nos debíamos encontrar una buena pista porque el pueblo era grande y en la “Gare” de taxis había visto varios coches. ¡Pero nada mas salir de las ultimas casas los pelos se me pusieron de punta al ver el cariz que tomaba aquello!; las primeras amplias trazadas convergían todas en una sola de amplios surcos que penetraba en una vegetación muy espesa, húmeda y umbría.

Vimos aparecer unas monañas a la izquierda, las primeras que veíamos desde que abandonamos las del norte marroquí. Eran altas, escarpadas, rocosas y cubiertas de vegetación. Se veían torrentes de agua cayendo en cascadas muy fotogénicas. Primero vadeamos un río que afluía desde las montañas hacia el otro lado, hacia la derecha, hasta el que habíamos cruzado en la frontera. Gracias a Dios este también estaba casi seco, porque era muy profundo y hubiese sido imposible cruzarlo si hubiese llevado agua. El lecho del vado había sido empedrado con losas de pizarra color claro. Solamente unos quinientos metros mas allá llegamos a una primera dificultad seria; unos barrizales profundos y largos entre huertas. No podíamos evitarlos porque las huertas tenían lechugas, patatas, tomates, zanahorias y legumbres bastante crecidas. Nos metimos dentro… ¡quedándome yo enganchado el primero!. Gracias a Dios “pájaro” pudo pasar por un lateral con su Toyota “Land Cruisser” calzado con BF Goodrich “All Terrain”, engancharme con mi eslinga y tirar de mí. Luego fueron pasando todos los demás sin engancharse “dándole al gas” al ver la dificultad.

Fuimos zigzagueando entre árboles bajitos y arbustos muy frondosos chocando en las ramas con los techos de los coches con rumbo sur y siguiendo las laderas de las montañas que quedaban a la izquierda. Y apareció otra segunda dificultad. Esta vez era una zanga corta pero profunda llena d barro también. Allí miré a “pájaro” y no me hizo falta decirle nada; pasó delante, “salto” casi literalmente la zanga de un acelerón, giró el eje delantero a la derecha e izquierda cuando el barro quiso atrapar el trasero, y consiguió pasar tras unos segundos de esfuerzo; ¡“pájaro” manejaba el Toyota con mucha habilidad!. Cuando estuvo al otro lado bajó, sacó su eslinga directamente, la engancho en su bola de remolque y me miró. Entonces me metí en la zanja despacio, con cuidado para no romper el coche, ¡no tenia sentido forzarlo en aquel “pequeño detalle” teniendo en cuenta los dos o tres mil kilómetros de pistas que nos quedaban mas al sur…!. Lógicamente, al meterme en el barro tan despacio el Peugeot quedó enganchado enseguida. Con la misma rapidez, “pájaro” me alanzó la eslinga, la enganché en el chasis, arrancamos y me sacó. Otra vez siguieron los compañeros detrás haciendo lo mismo que había hecho “pájaro” para pasar.

Unos kilómetros mas al sur, tras seguir zigzagueando entre la vegetación y algunas huertas que quedaban a la izquierda, en las laderas de las montañas, el terreno se despejó bastante. Empezamos a rodar por una amplia vaguada diáfana, entonces. Por la derecha se adivinaba que había otro río, y que no debíamos meternos allí. Por la izquierda se veían las montañas, y era evidente que esa era una barrera imposible. Solo quedaba seguir rumbo sur. Aquello no tenia perdida.

Entonces llegamos a otro pueblo grande. Había un cartel a la entrada que anunciaba “KREMIS”. Hubo que atravesarlo por el centro y pasamos por la plaza del Mercado. Allí había un gendarme armado con un viejo “kalshnikov”, el abuelo de todos los fusiles que yo hubiese visto en mi vida, y nos dio el alto. Parecía un colega bacilón cuando nos dijo que éramos bienvenidos, que nos estaba esperando, y que debía llamar a su comandante de Kayes para decirle que habíamos llegado y para que aquel nos diera luz verde para seguir. Entre llamada y contestación tuvimos unos momentos. Unas chicas del pueblo se acercaron a hacernos fotos con sus móviles, y nosotros les respondimos tirandoles fotos a ellas. Compramos unas coca-colas en una tienda con nevera en cuyo porche había sentados los típicos viejos del pueblo, “la boca abierta al calor como lagartos, la cabeza oculta bajo un sombrero de esparto…”; me recordaron la canción de Serrat. Le di conversación al joven gendarme;
-“Esta un poco viejo, tu fusil…”.
-“Si. Pero es igual. No tiene balas”, me contestó.
Unos minutos después nos dio autorización para seguir; recuerdo que me volví a quedar enganchado en el barro de una profunda rodera a la salida de Kremis.
- “¡¡PORCA MISSSSSERIAAAA!!”...

Era medio día y nadie pensaba en parar a comer. Habíamos recorrido la mitad del trayecto y todos queríamos en llegar a Kayes, una ciudad grande donde debíamos encontrar restaurantes, bares, el río Senegal como adorno, etcétera. Sin embargo “la cosa” no fue tan fácil porque, volviendo a rodar por la amplia vaguada que nos había traído al pueblo, empezamos a encontrarnos pequeños arroyos que bajaban desde las montañas de la izquierda y se iban al río de la derecha. Algunos estaban secos como el culo de un camello pero otros guardaban espesos chocolates removidos por otros vehículos que habían pasado hace poco. Por allí nos cruzamos con tres o cuatro viejos todo-terreno desvencijados, Toyotas “Hilux” o Nissan “Pick Up”. A veces acertábamos con el paso adecuado para superar los obstáculos, pero otras veces nos metíamos por el peor lugar y yo, que iba el primero, me quedaba enganchado. Así me pasó en dos ocasiones, y volvió a ser el amigo “pájaro” el que me tirara con la eslinga. ¡No os podéis imaginar lo que se lo agradezco!; “Pájaro” y su copiloto “aguirre” me han ayudado mucho durante todo este XIV RAID, ¡con compañeros así unos se podría ir a dar la vuelta a mundo!.

Finalmente llegamos a Kayes a ultima hora de la tarde. Todos pensamos que lo mejor seria quitarnos de encima los tramites administrativos y nos fuimos a la Comisaría Central a hacer los visado, y a la Aduana a que nos dieran el “LPT”, un documento de transito aduanero para poder rodar por el país durante un mes. Desafortunadamente en la Comisaría solo había un comisario, un cuaderno y un bolígrafo “Bic”. ¡Allí no tenia ni luz eléctrica para iluminarse cuando terminó por caer la noche mientras hacia lo visados uno a unos con parsimoniosa tranquilidad…!. “Aguirre” tubo que estar un par de horas alumbrándole con una linterna mientras nos hacia los 20 visados y los 20 recibos por los 50 euros de las tasas por persona. Así que, finalmente, hubo que dejar lo de la Aduana para la mañana siguiente e irse al hotel. Allí no tenia sentido marcharse a las afueras del pueblo para acampar. “Jeepep” conocía un hotel muy majo desde que pasó por aquí hacia unos años con su moto, y nos guió hasta allí. Gracias a Dios disponía de un aparcamiento ajardinado enorme y “alvaroKTP”, “pájaro” y algún otro compañero acamparon allí mismo. Los demás nos cogimos habitaciones. ¡Yo llevaba barro hasta detrás de las orejas!.

EL 11 DE AGOSTO POR LA MAÑANA ENTRAMOS EN LA REP. DE MALÍ.  TODO ESTABA FRONDOSAMENTE VERDE.











 

ADEMAS DE VEGETACIÓN ABUNDANTE, TAMBIEN ENCONTRAMOS BUENOS BARRIZALES !...









 

POR LA TARDE LLEGAMOS A UN PUEBLO DONDE UNA RIADA SE HABIA LLEVADO
UN COCHE TRES DIAS ANTES: MANUEL, JOSE Y CURRO AYUDARON A RESCATARLO...











 

...Y POR LA TARDE, MAS BARRO TODAVIA.



 

...Y LLEGAMOS A KAYES, FINALMENTE !.







 

 

 

 XIV RAID TRANSAHARA A BURKINA FASO, AGOSTO 2013

DIA 12 DE AGOSTO DE 2013. ETAPA 10ª: DE KAYES A KENIEBA, EXTREMO SUR-OESTE MALÍ.

            Amanecí temprano y bajé a desayunar al Salón climatizado como nuevo. No solo me había pegado una ducha caliente de media hora sino que había lavado la ropa y la había secado en el aire acondicionado de la habitación también. Me dediqué a saquear el buffet como si fuera un quinceañero mientras comentaba lo que nos esperaba con Curro, Jose y copilotas, los compañeros del Equipo “Los Afrikas”; como había que pasar por la Aduana a hacer el “LPT” todavía, lo mejor era retrasar tres horas el paso por el “Control de Paso nº 18” en Keniaba de las 10.00 h. a las 13.00 h., y también retrasar dos horas el “C.P. nº 19” en Negala, cerca de Bamako, de las 19.00 h. a las 21.00 h. después. Me preguntaron como eran los 250 kms. de pista desde allí hasta Keniaba, y recuerdo que les contesté;
- “Son fáciles. La pista es buena, lisa y rápida. Podréis ir rodando a 80 o 90 kms. por hora”; ¡luego resultaría que la pista seria una autentica batidora lenta y dura, con 70 kms. buenos únicamente…!. ¡Nos llevaría mas de seis horas recorrerla!. ¡¡Y algunos ni siquiera podríamos terminarla!!.

Las dificultados de la pista de ayer me habían dejado ruido en un rodamiento de regalo. A “pájaro” también se le había arrancado un protector de goma del palier delantero izquierdo, así que decidimos buscar juntos un Taller para arreglar los coches antes de salir. Pensamos que seria fácil alcanzar a los demás luego.
– “Si no llegamos al “Control de Paso nº 18” no pasa nada. Ya llegaremos al nº 19 a ultima hora de la tarde…”, nos dijimos.

El flexible de protección del Toyota de “pájaro” fue fácil de cambiar pero mi rodamiento nos ocupó hasta medio día. Y lo peor fue que el recambio no era original. Finalmente pudimos marchamos a primeras horas de la tarde pero con la recomendación del mecánico de que pusiéramos un rodamiento bueno original en Bamako, mañana. Enfilamos la pista de Kenieba a las 16.00 horas, la que recorre todo el bajo de la falla de Tambaourá saliendo de Kayes rumbo sur, la que bordea la frontera con la Rep. de Senegal… ¡y nos encontramos la peor de todas las que hemos recorrido en este largísimo RAID de 5.000 kms. africanos!. Era dura, con piedras, zanjas, vadeos y cambios de rasante. Era tan mala que aquella tarde solo pudimos recorrer los primeros 140 kms., los que nos acercaron hasta la mina de oro de Sadiola. ¡Y eso, gracias a que 70 de ellos eran buenos, los acababan de arreglar…!.

Además, al atardecer empezó a llover. ¡Creerme si os digo que “la cosa” se puso “interesante”!: Había que ir cruzando charcos que parecían lagunas y vadeando arroyos que me hacia recordar imágenes de los Telediarios. Finalmente nos rendimos a la evidencia y olvidarnos no solo de llegar al “Control de Paso nº 18” de Kenieba en hora sino al nº 19 de cerca de Bamako también. A la salida de Sadiola unos mineros nos dijeron que habían visto pasar a los compañeros unas dos o tres horas antes. Nos consolamos pensando que tampoco llegarían, y que no perderíamos “puntos” respecto a ellos. Pero…¿por donde andarían…?. ¿Los alcanzaríamos…?. Siempre era mas tranquilizador rodar juntos por aquellas pistas amenazadoras…

Finalmente se nos hizo de noche y paramos a acampar. Fue pasada la mina de oro de Sadiola. A mi me gustaban mucho las noches en campamento al aire libre en medio de la sabana pero estaba lloviendo. Pusimos el toldo impermeable entre los dos coches sujeto con elásticos, hicimos una hoguera debajo y cenamos una fabada “Litoral” que apetecía muchísimo, con un arroz y un pan tipo francés muy bueno que habíamos comprado en una “boulanllerie” de Kayes. ¡Ya no pararía de llover hasta el medio día de mañana!.

EL 12 DE AGOSTO SALIMOS CON CIERTO RETRASO DE KAYES: ¡LUEGO NOS RETRASARIAMOS MAS, TODAVIA...!













 

"PAJARO" Y YO LLEGAMOS CON RETRASO A SADIOLA; ¡LOS COMPAÑEROS YA HABIAN
PASADO HACIA UNAS HORAS!.   LA LLUVIA NOS RETRASARIA MAS TODAVIA, LUEGO...









 

 

 

 XIV RAID TRANSAHARA A BURKINA FASO, AGOSTO 2013

DIA 13 DE AGOSTO DE 2013.   ETAPA 11ª:   EN LA PISTA DE KENIEBA, SUR-OESTE MALÍ.

            Cuando amaneció seguía lloviendo. Yo había dormido bien, con mi cama de camping debajo del toldo y metido en el saco calentito y seco, pero la pista era otra cosa. Me preocupaba, ¡esa estaba que se moría, la pobre!... A los compañeros también se les notaba la cara seria; yo era el único de los cuatro que había estado por allí antes, “cafetero69”, “pájaro” y “aguirre” era la primera vez que venían, y sabia que el día de hoy les iba a impresionar. Íbamos a progresar por una de las regiones mas remotas y abruptas de Malí, el autentico “culo del mundo”. Mientras tomábamos el café expreso amablemente preparado por “pájaro” hacíamos nuestros cálculos;
- “Hoy llegamos a la carretera de Keniaba a Bamako, pero tenemos unos 600 kms. para llegar a la capital, luego… ¡No se si vamos a poder coger el ritmo de los “Controles” sucesivos”, me preguntaba “cafetero69”.
- “Si no los cogemos hoy en Bamako habrá que atajar por la carretera de Bamako a Sikasso evitando la pista del valle del río Bani mañana, y así nos ponemos otra vez a ritmo”, le tranquilicé.
- “Una pena, perderse la pista del río Bani…”, hizo notar “aguirre” mientras soplaba el café con galletas.
- “Si. Una pena. Porque allí habría que atravesar el río Bani en una de esas típicas barcazas africanas. Eso siempre es atractivo”.
Lo que no sabíamos en ese momento era a que punto iba a acumularse nuestro retraso; ¡ya veréis la movida que tuvimos esa misma tarde!.

Arrancamos pronto y con ganas por terminar con la segunda mitad de aquella pista. Rodábamos deprisa a pesar de la lluvia y los charlos. El firme era de arcilla compacta, resbaladiza pero dura. Los baches nos obligaban a hacer un “slalom” continuo. Alcanzamos varios camiones cisterna gigantes, de los que abastecían a las minas de oro de aquella región tan aurífera, que marchaban deprisa sin evitar los agujeros y salpicando cascadas de agua a derechas e izquierdas. Cuando lo hacíamos nos costaba Dios y ayuda pasarlos, había que insistirles con la bocina porque no sabíamos si iban a hacer un zig-zag y echarnos fuera al superarles, a los pantanos que se veían en los campos alrededor. El paisaje era muy verde, con la falla de Tambourá a la izquierda coronada por una niebla de la que caían múltiples pequeñas cascadas, y unos llanos frondosos a la derecha en los que era difícil distinguir las charcas, los arroyos y la sabana. Todo muy verde. ¡Si aquello no era África Ecuatorial, le faltaba muy poco!. El cielo estaba gris y nos iba soltando lluvia a veces ligera, a veces torrencial, continuamente.

A medio día paramos en un pequeño poblado malinké y comimos rápidamente una ensalada y unos bocadillos de latas. La gente de esos poblados nos iba diciendo que los coches de los compañeros no habían parado a dormir anoche, y que habían pasado muy tarde rumbo a Kenieba. ¿Seria posible que se hubiesen tomado tan en serio el paso correcto por los “Controles de Paso”?. ¿Habrían conducido por la noche, incluso, para poder llegar…?. Nos extrañó. Yo he participado en casi todos estos RAID de “TRANSAHARA”, solo me he perdido dos, y la gente no solía ir tan en serio como este año. ¡Es mas!; ¡es que yo nunca había ido en serio, esa es la verdad!. En el 2009 gané “ex equo” con otros compañeros, pero fue por casualidad. En el poblado había casas de barro con techos de paja. Las redondas eran de unos tres metros de diámetro, con una pequeña puerta baja arqueada cerrada por una cortina de tela. Les solía salir humo del techo porque eran las de las mujeres y solían cocinar dentro haciendo fuego de leña. El humo se quedaba en el techo y se filtraba al exterior despacio porque no tenían chimenea, lo cual les servia para mantener el interior libre de cualquier mosquito u otros bichos. También había chozas de planta rectangular de unos cuatro metros de largo por dos o tres de ancho; eran las de los hombres. Algunas de estas tenían el techo de uralita y puertas altas, rectangulares, metálicas cerradas con cadenas y candados pero la mayoría eran de madera sin cerradura, con una piedra que las sujetaban, nada mas.

A primera hora de la tarde fue cuando hubo la movida que os comentaba antes: Íbamos rápidos, contentos porque calculábamos estar a menos de 10 kms. de la carretera asfaltada “Kenieba-Bamako” según nuestros GPS cuando llegamos a un río. ¡Aquello no era exactamente “un vadeo”!: Era un autentico río. ¡Que digo, aquello era una travesía transatlántica!. Paramos, nos bajamos de los coches y la miramos despavoridos. Había varios autobuses oxidados y sucios, dos camiones cisterna parados delante de nosotros, otro que acababa de iniciar el vadeo, y un montón de gente alrededor mirando expectante en silencio. Aquello parecía un entierro. Le pregunté a uno: - “Lleva lloviendo todo el día, hay mucha agua y no sabemos si se va a poder pasar. Los camiones van a forzar la situación a ver si pueden seguir, porque esta noche va a volver a llover y podríamos quedarnos aquí una semana parados”, me contestó en voz baja, casi susurrando, como si estuviésemos en misa. Se me heló la sangre. Y me puse a rezar para que el camión pasara, también...

Y no pasó. Recorridos unos cien metros la cabeza tractora se ladeó un poco a la derecha, patinó, cabeceó forzando por volver a la buena trayectoria, se hundió un poco mas de delante, empezó a echar humo blanco por la izquierda… ¡y se paró!. Fue como si hubiese caído la guillotina. Todos los Negros que miraban empezaron a murmurar primero, y a gritar después. Estaban diciéndole al conductor que volviese a arrancar. ¿Os acordáis de la famosa escena de Luis Moya y Carlos Sainz, “Carlos, trata de arrancarlo, por Dios, trata de arrancarlo”?. ¡Pues aquello era lo mismo!. Pero coreado por decenas de Negros empantanados allí desde esta mañana. A los que nos sumábamos nosotros ahora.

Se hizo el silenció. Eran las cinco de la tarde, mas o menos. –“La hora de los toros…”, pensé. ¿Qué Miura nos iba a tocar lidiar allí, ahora…?. En la selva que nos rodeaba se oían cantos de pájaros, gritos de monos y conversaciones lejanas en lengua bambara, y también el discurrir del agua del río… ¡pero no se oía a nadie en la multitud de los que estábamos en la orilla!. Todo el mundo sopesaba la gravedad del asunto. Varios se quitaron la ropa, se quedaron en calzoncillos dejando ver unos físicos espectaculares, de auténticos atletas olímpicos, jugadores en la Primera División de la supervivencia en aquel Universo imponente en el que estábamos sumergidos, y se metieron en el agua andando hacia el camión. Vimos al conductor intentando volver a arrancar, pero las baterías estaban bajo el nivel del agua y no lo conseguía…

Paso un buen rato. Vimos lo que hacían; soltaron las baterías y las colocaron por encima del agua. Eran enormes y les costó lo suyo. Había unos diez Negros ayudando. Una vez puestas a resguardo todo aquel mundo quedó en silencio cuando vimos que el conductor abría la puerta y se introducía dentro. Otra vez se volvió a oír el estruendo de la selva. A mi me pareció como un redoble de tambor antes del fusilamiento. Aguzamos el oído y… ¡el camión arranco!. – “!!Bieeennnn!!”. Pero fue por poco tiempo, desgraciadamente. Parecía ser que el conductor no conseguía engranar las velocidades. El motor bramaba, pero parecía que no conseguía meter la primera. Ni la marcha atrás. Finalmente vimos como volvían a apagar el motor, la puerta del conductor se abría, bajaba, y todos ellos se volvían andando de regreso a la orilla despacio. El camión quedó allí en medio cruzado, atrapado por el agua… ¡y sin dejar que nuestros pequeños vehículos pasaran por su lado, tampoco!. Ocupaba todo el ancho del vadeo.

No pudo ser. Por lo visto, al ser una caja de cambios electrónica y quedar esta por debajo del nivel del agua, no podían meter las marchas. ¡¡Desastre total!. Preguntamos. A los que llegaron mojados. ¿Qué podríamos hacer?. ¿Podríamos pasar por la izquierda con nuestros pequeños coches?. ¿Había algún otro vadeo paralelo en alguna otra zona cercana?.

Nos dijeron dos cosas: Primera; había un vadeo unos 20 kms. río arriba, pero nos desaconsejaban que intentáramos la aventura de llegar hasta allí porque era muy difícil. ¡Si alguno de aquellos conductores Negros hijos del Dios Zeus nos decía que algo allí era “muy difícil”, es que debía ser MUY DIFICIL realmente!, pensamos. Segundo; nos aconsejaban esperar porque iban a traer una pala escavadora de la mina para remolcarlo. Nos lo dijeron muy seguros, pero a nosotros nos pareció un triste consuelo.

¡Sorpresa!: De pronto oímos que una pala escavadora aparecía por la orilla opuesta al poco tiempo, a unos doscientos metros. Se levantó de golpe nosotros y nuestra moral, de un salto. Era una “Carterpillar” enorme, ¡¡nuestra solución amarilla!!. Nos mirábamos sonrientes unos a los otros y no podíamos creer lo que veíamos. ¿Realmente había solución en aquel Mundo evidentemente abandonado de Dios y de la civilización?. ¡¡Una escavadora gigante!!. Increíble.

Pero nuestro gozo volvió a caer al pozo de un desilusión inmensa cuando vimos que enganchaban la escavadora, tiraban un poco y paraban. Volvían a soltarla y se iban.
- “¿Qué pasa?”, pregunté. - “No sirve de nada. Al estar la caja de cambios bajo el agua bloqueada, el freno se ha quedado engranado. Es electrónico. Y no se puede soltar”, me explicó uno de los conductores que lo miraba todo desde la orilla después de haberse vestido otra vez. Él lo sabia ya, antes de empezar con la escavadora.
- “La única solución es esperar a que bajo el agua”, dijo otro.
- “Aquí tenemos para varios días, porque va a seguir lloviendo”, contestó otro dándose la vuelta y regresando cabizbajo hacia su camión.

Y nosotros también. Nos miramos en silencio, sin saber que hacer. ¡Estábamos a 10 kms. de la carretera!. Se hizo de noche, acampamos en la cuneta de la pista y nos tumbamos en las camas. No sé si alguno pudo dormir. Yo no. Mañana veríamos qué hacer.

EL 13 DE AGOSTO AMANECIÓ LLOVIENDO EN LA FALLA DE TAMBAOURÁ, EN EL SUR-OESTE MALÍ...













 

A MEDIA TARDE LLEGAMOS A OTRO VADEO MAS...  ¡Y UN CAMION QUEDÓ ATASCADO JUSTO DELANTE NUESTRO!...













 

 

 

 XIV RAID TRANSAHARA A BURKINA FASO, AGOSTO 2013

DIA 14 DE AGOSTO DE 2013. ETAPA 12ª:   ¡OBLIGADOS A REGRESAR A KAYES OTRA VEZ...!.

            La decimoprimera Etapa de ayer debía habernos conducido a Negala, un pueblecito indígena bambara en las proximidades de Bamako. Teníamos el “Control” o “Punto de Encuentro” numero 19 por la tarde allí para no obligarnos a entrar en la capital y dormir en un hotel, que eran siempre caros. La decimosegunda Etapa de hoy debería conducirnos hasta el valle del río Bani, al sur de la capital. Pero este empantanamiento en el vadeo nos suponía perdernos esos Puntos de paso. ¡Perdíamos comba!. Si queríamos recuperar el ritmo del “XIV RAID” hoy habría que hacer esos 600 kms. de carretera de ayer… ¡y, además, recorrer otros 150 kms. de carretera hasta Fana metiéndonos al interior de Malí, mas los 100 kms. de pista mala desde allí hasta el río Bani, rumbo sur!. Muy, muy, muy difícil. Toda una paliza. Yo me conformaría con llegar hoy a Bamako y descansar en algún hotel con piscina cerca del restaurante “Relax”…!!.

Estaba en esas cuitas mientras miraba el amanecer a través de la gasa de mi mosquitera, la que ayer tuve que estrenar por fin para poder dormir sin bichos en aquella selva tropical, y no las tenia todas conmigo, ni mucho menos. ¿Qué miraba?; no era el amanecer porque la espesura de la selva no me lo permitía; tampoco el globo solar nublado por la bruma matinal levantándose con sus típicos colores amarillos y naranjas tan africanos porque el horizonte estaba escondido detrás de la frondosa vegetación. Lo que buscaba sencillamente era la tranquilidad de un poco de azul. Nada mas. Con eso me hubiese conformado. Pero la dura realidad me trajo un amenazador cielo gris, unas nubes casi negras, una cúpula celeste revuelta que se movía a toda velocidad de sur a norte. ¡Muy mala señal!. ¡Iba a caer otra tormenta matinal en cualquier momento!. Allí, cada mañana las nubes se hundían y achicaban agua sobre la selva en cuanto aparecía el sol y las calentaba. Pegaba desde lo mas alto sin dar ningún margen, sin un ángulo lateral que pudiese suavizar la fuerza del castigo de sus rayos. Cuando no había nubes empezaba a hacerte sudar la gota gorda desde las 08.00 h. de la mañana. Pero si las había, se lo hacia sudar a ellas.

Y se puso a llover otra vez. Primero cayo la niebla matinal y se juntó con la bruma que los primeros calores levantaron del río. Luego empezó un “chirimiri” que puso de manifiesto que la tranquilidad se había acabado, y que había que recoger las mosquiteras, las tiendas y las sillas que habíamos dejado abiertas anoche por allí alrededor. Y por fin nos cayó el gran diluvio tropical otra vez. Como ayer por la mañana. Terminé por rendirme a la evidencia de que aquello no iba bien. Estábamos detenidos por un río desbordado con un camión inmenso detenido irremediablemente en el vadeo, el único paso firme que teníamos para cruzar. ¡Y se ponía a llover otra vez!. Había que tomar una decisión. La de enfrentarse a la única solución posible. ¡Había que volverse otra vez a Kayes desandando los 250 kms. de pista mala de ayer!. ¡¡Y pensando que ahora, además, estaría mas inundada todavía, después de estos dos últimos días lloviendo…!!.
- “¿Y luego, desde allí…?”, me pregunto seriamente “pájaro” mirándome fijamente, despacio.
- “Y desde allí “bajar” a Bamako recorriendo los 660 kms. de carretera mala que pasan por Diema”, tuve que contestar.

Evidentemente no había otra solución. ¿Qué íbamos a hacer?, ¿quedarnos allí parados todo el día otra vez y esperar a mañana?. ¿Y si mañana se volvía a poner a llover al amanecer como estaba haciendo desde hace dos días…?.

Lo mejor era volverse.

Recogimos todo, saludamos por ultima vez a la gente que habíamos conocido ayer y fuimos encontrando por allí mientras dábamos la vuelta, y empezamos nuestro regreso a Kayes con el rabo entre las piernas. No fue fácil. Encontramos mas agua que ayer, todavía. En un par de vadeos tuvimos que detenernos y estudiar con detalle el mejor paso posible a pié. Había mas agua, realmente. Y trechos que ni siquiera podíamos reconocer.

Nos llevó todo el día. Además mi Peugeot tubo tres problemas: ¡Parecía que a él también le sentaba fatal aquella marcha atrás!; primero rompí el radiador con alguna piedra que me lanzaría alguno de los camiones que cruzamos, y tuve que desmontarlo, pegarlo y volverlo a montar. Luego se soltó una de las zapatas de freno delantero derecho y hubo que parar a sujetarla con un alambre porque el frenillo que levaba se había roto. Y finalmente se encendió la luz roja de presión de aceite; “pájaro” me señaló que debía ser solamente por culpa del agua, y que a él también se le encendían y apagaban las luces de su Toyota, pero yo no me quedé tranquilo hasta que cambié el aceite y el filtro con los repuestos que llevaba en el maletero.

Finalmente pudimos llegar de regreso a Kayes al atardecer. Paramos a comprar agua y pan, echamos gas-oil y salimos directamente por la carretera de Bamako. Si hubiese sido en otras circunstancias yo habría parado en el viejo puente metálico “Eiffel” sobre el río Senegal a tirar unas fotos. Pero aquella tarde parecía que había una urgencia en algún lado. Realmente estábamos de vacaciones y ese ritmo frenético nos lo habíamos querido poner nosotros mismos, ¡hoy queríamos recorrer 660 kms. hasta Bamako, otros 150 kms. de la carretera hasta Fana y otros 100 kms. de pista hasta el río Bani!, pero queríamos competir. Queríamos demostrarnos a nosotros mismos que podríamos vencer el desafío que, voluntariamente, le habíamos aceptado al “XIV RAID A BURKINA FASO, AGOSTO 2013”. Ya sé que hay mucha gente, posiblemente la mayoría, que no lo entendería como nosotros. Pero nos gustaba así.

¡¡Tendríais que ver como salimos los dos coches rumbo sur por la carretera “Kayes-Bamako”!!. Solo deciros que la parada que hay que hacer en el peaje a unos cinco kilómetros al sur de Kayes habría sido rápida hasta para el Fernando Alonso de la F-1 cambiando ruedas, je, je, je… Fue llegar frenando en seco chirriando los neumáticos levantando humo blanco, pagar los 500 francos CFA. ( menos de 1 euro ) tirandoselos al pecho, arrancarle el ticket maleducadamente de la mano, y salir haciendo patinar las ruedas otra vez echando humo negro por el escape. ¡¡Se debió quedar alucinado, el hombre!!. Ya me le imagino;  - “Estan locos, estos Blancos…”.  Allí se quedó, con la mano extendida y la boca abierta, entre el polvo que le dejamos, el pobre.  – “Bueno. Solo les quedan 650 kms.. Y se está haciendo de noche. ¡Estos están jilipolas! ”, debió pensar…

Una hora y varios sustos con carros sin luces, animales descansando tumbados sobre el asfalto y camiones estropeados cruzados en la carretera después terminaron por bajarnos los humos. Estábamos cansados. Anoche no habíamos dormido y llevábamos todo el día trajinando. Así que nos rendimos a la evidencia, paramos y decidimos buscar un lugar para acampar. Por cierto, encontramos uno bastante bueno, al otro lado de una colina con unas vistas panorámicas preciosas sobre un pequeño valle en el que descansaba un rebaño de cebús. La luna llena nos echó una buena mano ayudándonos a cenar, y una ducha al aire libre terminó por convencernos de que, al fin y al cabo, no lo estábamos pasando mal. La noche se echó y dormimos reconciliados con el universo, finalmente.

HUBO QUE VOLVER POR LA MISMA PISTA, LOS MALISIMOS 250 KMS.  ¡¡ADEMAS, HABIA MAS AGUA TODAVIA!!.







 

COMO SOLIA PASAR ALLÍ, A MEDIA MAÑANA DEJÓ DE LLOVER Y SALIÓ EL SOL.





 

A MEDIO DIA HUBO QUE HACER UNA PARADA EN UN POBLADO PARA ARREGLAR EL RADIADOR DEL PEUGEOT.





 

...Y OTRA MAS PARA LAS PASTILLAS DE FRENO.   MIENTRAS, UNAS MUJERES LAVABAN ALLÍ AL LADO...





 

FINALMENTE, AL ATARDECER REGRESAMOS A KAYES. Y ENFILAMOS LA CARRETERA A BAMAKO INMEDIATAMEMTE



 

 

 

 XIV RAID TRANSAHARA A BURKINA FASO, AGOSTO 2013

DIA 15 DE AGOSTO DE 2013. ETAPA 13ª: "ATAJANDO" DE KAYES A BAMAKO Y SIKASSO.

            La mañana amaneció del estilo de aquellas mañanas soleadas que habíamos tenido en Mauritania hace unos días, azul, luminosa y silenciosa. Nos permitió ver fue la esplendida vista panorámica que teníamos al norte; ¡tener la suerte de acertar con el emplazamiento de un campamento era disfrutar de unas buenas vacaciones… ¡por un rato!!. Y recuerdo perfectamente que aquel desayuno fue bueno. Con el café expreso de “pájaro”, el que nos hacia cada mañana en su cafetera a presión, comentábamos lo que teníamos delante. “Aguirre” había sacado el “Libro de Ruta” y exclamó dando una de sus habituales voces;
- “¡Cagondiossss…!, ¡hay que cruzar la frontera de Burkina Faso, pasar por el valle de Banfora e irse a dormir a Gaoua!. ¡Tenemos que ir hasta la frontera de Costa de Marfil prácticamente!. ¡Eso esta a tomar por culo!...”, exclamó mientras comprobaba donde estábamos ahora y donde debíamos estar esta tarde en el plano “Michelín 467” de “África Occidental”.
- “Imposible. No llegamos ni borrachos. Yo me conformaría con ir a comer en Bamako, a 600 kms., y llegar a dormir a Sikasso “bajando” los 450 kms. de carretera que hay pasando por Bougouni. ¡Haríamos 1.000 kms. de carretera africana…!. Si lo conseguimos seria la rehosss... Con eso nos aseguraríamos alcanzar a los compañeros en la Etapa de descanso de Gaouá de mañana. Allí hay un hotel agradable y podremos descansar del palizón. Pasado mañana empezaríamos otra vez “puntuando” en todos los demás “Controles de Paso” como está mandado”, dije yo. No había otra cosa. Era lo único que podíamos hacer.
- “¡Hombre!. ¡Es una pena!. ¡Nos perderemos la visita al bonito vale de Banfora. Lo he estudiado en Internet y todo el mundo dice que es una de las regiones mas bonitas de Burkina! ”, se quejó “cafetero69”. Era el mas “turista” de los participantes en este XIV RAID. Nunca antes había hecho una “ruta 4x4” y creo que había venido al RAID enfocándolo desde el punto de vista turístico, algo así como “un Circuito Turístico algo rapidillo…”.
- “Si mañana pasamos la frontera rápidamente, podríamos hacer un pequeño desvío para pasar por el lago Tangrela”, quise consolarle. Era muy apretado, pero se podría hacer. ¿Qué mas daba un centenar de kms. mas o menos en medio de toda aquellas inmensidades?.

El día se dio bien. Fuimos rodando entre 120 y 140 kms./h. y pudimos llegar a Bamako a medio dia. Yo le había dicho a “pascual” que aquella era una carretera llena de agujeros, pero es que no sabia que la habían reasfaltado recientemente. ¡Milagro!; ¡debía ser la única en todo aquel inmenso país, estos últimos años habían sido convulsos y nada propicios a las obras publicas…!. Gracias a Dios, a las 14.00 h. ya estábamos sentados en el restaurante “Relax” zampándonos ensaladas de aguacate, filetes de cebú con alokó y rebozados de capitán, un pescado del río Níger con aires de salmón africano. La antigua terraza al aire libre había sido cubierta ahora, y disponía de buen aire acondicionado. Muy bien.

Por la tarde la carretera también se dio bien pero no pudimos recorrer todos los 400 kms. que habia hasta Sikasso, una ciudad próxima a la frontera de Burkina Faso: Quieras o no, atravesar todo Bamako, incluido alguno de sus tres puentes sobre el río Níger, lleva su tiempo. Finalmente se nos hizo de noche en Bougouní. Allí paramos a rellenar los depósitos ( el litro de gas-oil malí estaba a 0’90 cms. de euro ) y comprar pan. Había un montón de leña junto a la panadería, que estaba forrada de carteles del Real Madrid, Cristiano Ronaldo y la selección española de fútbol. Me calló bien. Le pregunté si me vendía unos cuantos troncos. Se sorprendió. - “¿Para que me los vas a comprar?. El campo está lleno. A la salida paras y recoges lo que quieras”. ¡Pero es que me era mas fácil darle a él 500 francos CFA., menos de 1 euro, y no tener que andar por ahí ensuciándome las manos!. ¡Igual me encontraba una serpiente!. Me pareció que se iba a reír de mí, que le había dicho que yo también era del Madrid, y acepte ir a recogerlos yo mismo al campo. – “Cagoennnn…”.

En Bougouní ya llevábamos rodados unos 800 kms. y estábamos cansados. Salimos de la ciudad, recorrimos unos pocos kilómetros, nos desviamos otros pocos mas por una pista que salía a la izquierda, encontramos un lugar despejado y paramos a acampar. Hicimos una hoguera con unos troncos que encontramos por allí, pero al rato empezó a llover. Así que pusimos el toldo y nos fuimos a la cama. Hasta mañana.

POR LA MAÑANA NOS HICIMOS 600 KMS. DE CARRETERA BUENA DESDE KAYES A BAMAKO...





 

POR FIN LLEGAMOS A MEDIO DIA A COMER AL RESTAURANTE "LE RELAX" DE BAMAKO... ¡CON DOS DIAS DE RETRASO!.





















 

POR LA TARDE CRUZAMOS EL PUENTE DEL RIO NIGER Y SEGUIMOS RUMBO SUR, HACIA BOUGOUNI Y SIKASSO...



















 

 

  SEGUIR: ¡POR FIN LLEGAMOS A BURKINA FASO!  

 

TRANSAHARA: RAID MOTO & AFRICA

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