TRANSAHARA. RAID & AFRICA

CARAVANA A TOMBOUCTU, MALÍ.   ( agosto ´93 )

Unas veces se pasa mejor... ¡y otras peor!. Una vez las vimos de todos los colores en el norte de Malí. Fue en agosto del 93, época de lluvias. Ese año las hubo memorables en el Sahel. Todo se inundó, y nosotros andábamos en caravana perdidos por allí circulando en tres vehiculos.

Antes del 92 no habiamos podido reunir ninguna caravana para viajar por Marruecos y Mauritania hasta África Negra por culpa de la guerra del POLISARIO. Pero en el 91 se acordó el fin de las hostilidades, se desplegó la MINURSO y la frontera se abrió. Alguno de la tribu, independientemente, pudo pasar hasta Malí un par de veces en los inviernos, época seca, del 92 y 93 así que se nos ocurrió la mala idea de reunir una primera caravana transahariana para el verano del 93, época de lluvias. ¡No reparamos en que las pistas de esta zona eran mucho menos transitadas que las del Tanesrouf o Tamanrraset, luego menos compactas y embarradas en caso de lluvia!.

La caravana empezó muy bien y recorrimos Marruecos de norte a sur sin ningun contratiempo. La frontera con Mauritania la pasamos en comboy militar controlados, "protegidos" decian ellos, por soldados de la MINURSO y de la Gendarmeria Real. Una vez al otro lado, en Nouadhibou, aprovechamos la travesia del Parque Nacional del Banco de Arguim para visitar la costa embarcandonos en pequeños bous a vela de los pescadores iraguen de Iwik. Eran pequeños barcos de pesca movidos a vela traidos en epocas coloniales desde las islas Canarias. En el Parque estaba prohibida la navegación a motor.

Una vez en Nouakchott, la capital mauritana, llamamos a Bamako a nuestro amigo Karim Doumbia, de la Agencia de Viajes malí "Mandingue Voyages", para preguntar las ultimas noticias sobre la situación general de los territorios a los que nos dirigiamos; queriamos información general para "situarnos" mejor e ir mas ranquilos. ¡Pero sus respuestas nos dejaron muy intranquilos!; ¡nos contó que la pista estaba inundada!. Nos dijo que ese año las lluvias estaban siendo especialmente fuertes, mas que nunca. Y que él no había conocido unas lluvias monzonicas como aquellas nunca, en sus 45 años...

Pasamos tres dias recorriendo “La Ruta de La Esperanza”, aquel delgado hilillo de asfalto que comunicaba con el extremo sur-este del pais, la zona fronteriza con Malí. Y llegamos a Nema. Allí estaba el Puesto fronterizo de salida de Mauritania, acababa el asfalto de "La Esperanza" y debiamos "saltar" a la Rep. de Malí. En aquella remota región el teléfono no funcionaba todavia, no habia llegado allí esa "modernidad"... Y no pudimos volver a preguntar a Karim por el estado de la pista. Así que solo quedaba hacer eso: Saltar al vacio.

Recuerdo la mañana gris que salimos por la pista de tierra hacia Nara, puesto fronterizo de entrada en Malí unos 120 kms. mas al sur. Estaba lloviendo a cantaros. Aquello era un funeral. El cielo estaba gris y la tierra marrón tirando a negra. Había acacias espinosas que parecían cruces y charcos que parecían lapidas. Nada más enfilar la pista nos cruzamos con un camión 4x4 verde oscuro que subía despacio. Los compañeros creían que los africanos nos saludaban con las manos, pero yo sabia que nos estaban haciendo señas para que nos volviéramos. A mi, que iban haciendo las veces de guia en aquella caravana, los pelos se me pusieron de punta... Un poco más abajo, no lejos, llegamos a una vaguada donde había varios camiones, gente, rebaños y fogatas. Delante había un autentico mar de charcos gigantes. No se podía pasar. Estaban esperando a que se secase.

Nosotros no teníamos tanto tiempo. Volvimos al asfalto de Nema, regresamos por “La Esperanza” unos kilómetros y enfilamos de nuevo el desierto hacia el sur por otra vía, próxima a Timbedgha. ¡Pero también aquella estaba inundada!. Volvimos de nuevo hacia Nema y lo intentamos de nuevo por otra en la que se veían rodadas… pero tampoco se podía. Lo intentamos varias veces durante todo el día pero se terminó por echar la noche. Tuvimos que dormir por allí, dentro de los coches y en medio de la nada, entre el barro y la lluvia. Todos los compañeros en la caravana estaban ya hartos... ¡y hasta enfadados con mi fracaso por encontrar el camino bueno!.

Al amanecer volvimos a encontrar otros camiones parados. Llevaban allí tres días. Los colegas de "La Tribu" ya ni se querían bajar de los coches. Cuando les dije que había que dar la vuelta su silencio me cortó las orejas. Las miradas eran más que de interrogación. ¡Era la primera vez desde hace diez años que una de nuestras caravanas no conseguia atravesar el Sahara!. ¡Y esa era mi responsabilidad!.

      - “¿Hay avión para "saltar el charco" hasta Bamako?”, preguntó alguno: ¡Allí no había ni avión, ni teléfono, ni pan ni agua!. Allí lo que había era un desastre total. Yo no podía creer lo que nos pasaba; ¡que no pasabamos!!.!.

Ya estaba desesperado molestando a los camioneros mauritanos con tantas y tantas preguntas imposibles que cuando, finalmente, se me acerco un velaha a hacerme una proposición en voz baja casi ni le presté atención. ¡Por poco se dió la vuelta y se iba...!. Los velaha era una tribu de pastores nómadas del Sahara, del norte de Malí. A mí siempre me habían caído bien, no sabría decir porqué, tal vez porque eran de raza Negra en ese mundo de Blancos. Y me contó una historia que parecía una fantasía:
      -“Hay una pista por el norte que va directa a Tombuctú. Y que se puede hacer ahora, en época de lluvias fuertes”, me dijo en voz baja.

Yo no sabia si creerle o no. Le pregunte a los chóferes mauritanos; unos nunca habían oído hablar de cosa semejante y otros no se ponían de acuerdo. ¿Qué hacer?. Le comenté a los demas compañeros de tribu lo que me decia el velaha, y consensualmente tomamos la decisión de hacerle caso. No teniamos más opciones. Era intentar pasar por donde él decia o volvernos a Nouakchott con las orejas gachas...

¡Y no nos ibamos a arrepentir!. ¡Desde entonces los Velaha me caen mejor todavía, y ahora sí se porqué!. Tras negociar con él un salario dimos todos media vuelta y volvimos a Nema, donde compramos más botellas de agua, pan, latas de sardinas y gasoil. ¡Y nuestro "San Cristóbal" particular nos mandó enfilar hacia el norte por la pista de Oualata!. Allí hubo sesenta kilómetros de mucha incertidumbre e indecisiónes por nuestra parte pero, de pronto, todo tranquilo el Velaha nos dió orden de enfilar a la derecha por una casi inapreciable trazada que subia por una falla del terreno. Fue como un "abra-cadabra" mágico que nos iluminó el semblante a todos. Desde entonces yo la llamo "La Pista Mágica".

Al principio tuvimos que empujar un poco algunos coches, sobre todo en una gran duna que nos caia encima desde lo alto de un desfiladero de rocas; ¡imposible rodearla!. Hubo que subir como pudimos, empujando y remolcando los coches uno a uno. Pero luego rodamos bastante. Había más arena que barro y, en dos días de dunas, sabana, botes, descubrimiento y expectación, nos presentamos sobre la gran pista que bajaba desde Araouane a Tombuctú. ¡Magnifico!. ¡Desde Tombuctú "la cosa" ya estaba hecha!. Le dimos tantos abrazos al velaha que tuvo que empujarnos. Casi le dabamos besos. Nos salvó la feliz consecución de aquella caravana tan dificil. ¡¡Lo habíamos pasado mal un momento...!!.

FIN

agosto, epoca de lluvias en el Sahel, al norte de Malí

 

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