TRANSAHARA. RAID & AFRICA

 

IIIª   CARAVANA   TRANSAHARIANA  DE  AGOSTO  2005:
dos semanas por MARRUECOS, MAURITANIA y MALI.

 

dia 31 de julio, 2005.

El sábado treinta de julio, diez minutos después de acabar mi jornada laboral, o tal vez diez minutos antes, ya estaba saliendo rumbo sur por la carretera de Andalucía hacia la Autopista del Sol; ¡como me gustaba ese nombre!... Dormí en un campo de olivos jienenses, todo es ponerse, y al amanecer del domingo llegué al puerto de Algeciras. Allí me encontré con quienes serian mis compañeros de coche; Isabel, una guapa valenciana de unos treinta años coqueta y muy inteligente, y Jordi, un catalán educado y flemático, no se si el mismísimo hijo secreto de Stanley o de Livinstong, impasible hasta en la circunstancia mas comprometida. Estaba previsto encontrarnos con los otros coches e ir formando poco a poco la caravana en Tan Tan y en Dakhla, en el sur marroquí, así que aquella mañana cruzamos el estrecho y la frontera de Marruecos nosotros solos. Las primeras conversaciones fueron aclaratorias; se trataba de irse de vacaciones, eso lo primero, así que los tres queríamos hacer algo poco complicado, ligero, lo mas fácil y relajado posible, aunque nos íbamos a cruzar el desierto del Sahara hasta el valle del río Níger: Alojamientos, cada cual donde quisiera. Alimentación, cada uno llevaba la suya o se la iba pagando por el camino. Recorrido, el mas fácil posible, circulando por carreteras y pistas principales; con el plano Michelín 741 debía ser suficiente. ¡Si habría que ponerle música, aquí iba la de los Beach Boys, y los tres vestidos con camisas de flores, chancletas y gafas de sol…!. Entre que cruzábamos el estrecho de Gibraltar y la frontera marroquí, y entre que nos aclarábamos con esos detalles previo, la mañana se pasó volando y llegamos a Tetuán. Después de un té nos presentamos en las terrazas panorámicos de los chiringuitos que había en las fuentes de Ain Lahcen, un poco mas allá.
Por la tarde empezamos visitando Larache, la ría de Salé y Casablanca en la nueva mezquita de Hassan II. Finalmente dormimos en el hotel “Idou Anfa”, de cuatro estrellas, que estaba en el centro y que nos permitió un paseo nocturnos hasta la antigua “kashba” para buscar un restaurante donde cenar.

la Kotubia, Marrakech, Marruecos

dia 1 de agosto, 2005.

Echamos la mañana visitando Marrakech, y me dio la sensación que el "boom inmobiliario" de mi pueblo había llegado hasta allí. Por la tarde pasamos al sur del Atlas, mas abajo de Agadir, y el paisaje me recordó los páramos de Castilla. La modernidad la dejamos al norte y me sorprendió la medieval "kashba" de Tiznit, que yo había pasado siempre de largo sin prestar atención pero que en esta ocasión me enganchó con su exotismo. Por aquí Marruecos no cambiaba, ningún "boom" a la vista, todo seguía igual, la llegada del rey Mohamed VI prometiendo cambios fue hace seis años y el Gobierno llamado "liberalizador y de apertura" de Driss Jettou formado hace dos hacia esperar las cosas; ¡las de ese Palacio si que iban despacio!. Aquella agricultura arcaica, aquellos hombres de negocios miedosos y el crecimiento monocorde de la economía protegida del "Makhzem", el Régimen del padre, Hassan II, querían dar ahora paso a esta liberalización excesivamente controlada, este nuevo "Código de Familia" en el que las Organizaciones Femeninas habían tenido que negociar sus libertades con los islamistas del PJD, el pujante nuevo "Partido para la Justicia y el Desarrollo", esta llegada de nuevos productos extranjeros y hábitos de consumo... Pero no; el nivel de vida de las familias no aumentaba y el paro, que alcanzaba al veinte por ciento en ciudades como esta, era un problema que a mi me parecía

muralla de Tiznit, Marruecos

dia 2 de agosto, 2005.

El tercer día seguimos rumbo sur haciendo paradas continuas pero breves; unas fotos en una "sebka" donde se trabajaba para sacar sal, un insólito pozo de agua, unos primeros cordones de leves dunas... Mas allá de Tan Tan, una agradable localidad de épocas coloniales, los cultivos también desaparecieron. Ya no había ni rastrojos aunque sí crecían unas hierbas secas del mismo color. Unas colinas mas altas que las demás emergieron de la bruma vespertina por la izquierda y la carretera se arrimó a la derecha contra la costa atlántica para no volver a alejarse. Primero se insinuaron y luego se concretaron suaves y onduladas, en muchos planos de diversas tintas. Alcanzando Tarfaya, donde coincidimos con otro grupo de "cuatreros" españoles rumbo a Mauritania mientras visitábamos los antiguos cuarteles de la Legión Extranjera francesa, desaparecieron definitivamente y la arena fue presentándose poco a poco mientras el color del paisaje se encendía de tonos cálidos. También se presentó un polvo fino como el talco que invadía la carretera a trechos, que se levantaba y bailaba sobre el asfalto al paso del coche. Por esas latitudes el carburante estaba subvencionado y costaba la mitad, cosa de ayudar al desarrollo local. Visitamos El Ayoum, antigua capital de la provincia colonial del Sahara español, y como me faltaban bidones para el carburante me compré uno de cincuenta litros que quedó precariamente atado en el techo del Mercedes. También pedí prestado en un restaurante unos cubiertos, la sal y un cazo que se me había olvidado traer, y con desinterés les invité a quedarse uno de mis botes de gazpacho.
Por la tarde el horizonte se relajó definitivamente y nosotros con él. Mas al sur ya no había trafico y las largas rectas de la carretera invitaban a darle a la zapatilla manteniendo velocidades de crucero de 140 kilómetros por hora. En estas Expediciones yo nunca fui partidario de ir "en formación", como una fila de colegiales, prefiriendo que cada cual fuera por libre. La pequeña parada o el inconveniente de uno, un pinchazo, un ir "al servicio", una foto o un baño en la playa no debían saber que los compañeros "andaban por la zona". Marchando de esta forma nos poníamos puntos de encuentro del estilo "en Tarfaya, en la terraza frente al puerto moderno, para comer" o "en la playa a la que se llega hay a unos 12 kms. antes de Dakhla, para bañarnos…". Luego cada uno comía o se bañaba allí, o en otro lado; donde le parecía bien. Ya estábamos en el Sahara y por nuestra parte quisimos disfrutar la tercera noche en un primer campamento con tiendas de campaña en el desierto, pero nos dimos cuenta que hacia tanto viento que incluso nos impedía encender una hoguera, así que recogimos todo otra vez y nos fuimos al hotel ”Al Massire” de El Ayoum a dormir, ¡Por lo menos me sirvió para darme cuenta haber olvidado el saco de dormir, y me prometí comprar una buena manta al día siguiente!

patrulla de las FAR cerca de El Ayoum, Marruecos

dia 3 de agosto, 2005.

Salimos temprano y llegamos a Dakhla, la antigua Villa Cisneros colonial, a media mañana. Cada vez había mas arena color salmón y menos yerbas secas, el paisaje tenia una luz rosada, la atmósfera de agosto estaba turbia pero no hacia nada de calor porque una brisa marina llegaba desde el Atlántico y suavizaba la temperatura. Al tomar la desviación a la derecha para entrar en la ciudad su espléndida bahía nos sorprendió al superar un cambio de rasante y nos ensimismamos un largísimo rato contemplándola. A medio día comíamos todos en la terraza panorámica del restaurante "Samarkanda" degustando tranquilamente pulpo en una enorme bandeja con navajas, chirlas y ensalada mientras planeábamos marcharnos a la frontera para entrar en Mauritania cuando una noticia nos dejó helados; ¡se acababa de producir un golpe de Estado en aquel país!.

bahia de Dakhla, Marruecos

Carlos Sanz venia de darle a las teclas en un "ciber" publico y se traía la noticia "cadeaux". Al parecer el día anterior y aprovechando un viaje al extranjero del Presidente Maaouiya Ould Taya un grupo de oficiales del Ejercito le habían depuesto haciéndose con el poder por la fuerza. Esa misma mañana se había ofrecido la dirección de un denominado "Consejo Militar por la Justicia y la Democracia", no se rompían el coco con los nombres, al coronel Ely Ould Mohamed Vall, uno de los "barones" del depuesto Ould Taya, yo diría que su "hombre fuerte" en el Ejercito porque cuando en junio de hace dos años otros militares rebeldes intentaron dar otro golpe de estado fue el coronel Mohamed Vall, a la sazón Jefe del Estado Mayor, el que puso el Ejercito en la calle para defender al Gobierno y reprimir la rebelión a tiros con mas de un centenar de muertos.
Pero estos detalles no los sabíamos entonces y el postre no fue tranquilo. Teníamos los teléfonos de algunos amigos de Nouakchott para informarnos pero decidimos darle tiempo al tiempo y esperar para ver lo que pasaba; ¡seguramente no lo sabrían ni ellos mismos todavía!. Pensamos que lo mejor seria continuar hasta la frontera, ver si nos dejaban entrar y pasar uno o dos días perdidos en su inmenso desierto haciendo algunas noches en campamentos al aire libre, con las tiendas de campaña, y visitando la bonita zona del Parque Nacional del Banco de Arguim. Así ganábamos tiempo y veíamos como evolucionaban sus cosas. Luego podríamos llamar y decidir si seguíamos hacia el sur pasando por la capital o nos volvíamos a Marruecos. De esa forma "salvábamos" provisionalmente nuestras preciosas vacaciones, tema realmente importante, todo el año esperándolas como para fastidiarlas ahora por un inoportuno golpe de Estado incomprensible de esos que se dan por allí, otro de aquellos exotismo locales. Haciéndonos los remolones pasamos una cuarta noche en el desierto marroquí plantando nuestro primer campamento al aire libre del viaje justo antes de la frontera de Guergarat, y dejando lo de la frontera para mañana. Durante toda la noche estuvieron pasando camiones de pescado por la carretera así que yo supuse que no tendríamos ningún problema a la mañana siguiente.

en la terraza del Samarkanda, Dakhla, Marruecos

dia 4 de agosto, 2005.

Aquella mañana pasamos la frontera de Guergarat a Mauritania sin problemas. Hubo dos sorpresas: Primero, el Poste Fronterizo había sido modernizado y las precarias chozas provisionales de antes se habían convertido ahora en modernos barracones definitivos; raro porque en teoría ese territorio seguía estando bajo administración de la MINURSO, fuerza de las Naciones Unidas para interposición entre las FAR y el Polisario, y la Administración marroquí no mandaba nada allí... ¡La evidencia ahora era que aquella guerra estaba muerta y enterrada, y ganada por los marroquíes!. Segundo, aquellos infames cuarenta kilómetros de "tierra de nadie" que había antes entre el ultimo puesto marroquí y la ciudad mauritana de Nouadhibou eran ahora un espléndido asfalto que conectaba en un visto y no visto con la también nueva carretera de Nouadhibou a Nouakchott. Los aduaneros mauritanos nos aseguraron en nuestro empeño;
  - "Pasar. No hay ningún problema. Hemos cambiado el Presidente pero todo lo demás sigue igual...".
  - "¿Ha habido muertos? "; les preguntamos.
  - "Nada de nada. Ni muertos ni detenidos. Todo el mundo está de acuerdo con el nuevo Presidente, incluso el Partido Republicano Democrático y Social, el de Ould Taya. Van a poner de Primer Ministro a su antiguo ministro Mohamed Ould Boubacar, que ya fue Jefe de Gobierno a mediados de los noventa ".
  - "Pues vale ". Nos dijimos que esto debía uno mas de esos cambios de Gobierno a la africana..
En África sub-Sahariana la autoridad del "Jefe" era, generalmente, absoluta pero no vitalicia. Normalmente al "Jefe" se le elegía por consenso, no democráticamente, ya fuera en la familia, en el clan, en el poblado o en la tribu y extendía sus poderes a todo tipo de cuestiones, me refiero a las materiales e incluso espirituales. "Democracia" era un concepto que les resultaba extranjero pero el "Jefe" debía verse impregnado por la virtud de la prudencia y el dialogo. Ello implicaba también esa típica aptitud tan africana de la lentitud en la toma de decisiones y falta de agilidad en unos gobiernos generalmente pletóricos; ¡era normal los Gobiernos de un centenar de Ministros repartidos entre las diferentes etnias y clanes de cada Republica de por allí!. Al "Jefe" "se le permitía todo, por ejemplo recuerdo a Houmphouet Boigny, Presidente de Costa de Marfil durante treinta años, que en una alocución por televisión para toda la nación recomendaba "a los que tuvieran dinero que lo guardaran en Suiza porque era mucho mas seguro", literalmente, y su riqueza era una herramienta mas de gobierno y estabilidad. ¡Pero en un momento dado "Los Notables" decidían quitarle de en medio!. Y punto. No pasaba nada. "C'est l'Afrique". Finalmente entramos en Mauritania a media mañana, tan tranquilamente y sin ninguna pena por el depuesto Ould Taya. De todas formas él también había llegado al gobierno mediante un golpe de Estado contra el ex Presidente Ould Haïdalla en el 84. Y desde entonces había gobernado echándose a la espalda múltiples sectores sociales del país. Últimamente había cogido la costumbre de meter en la cárcel a la Oposición acusándola regularmente de "intentos de golpe de Estado"... ¡Tanto fue el cántaro a la fuente...!. En el 89 sus unidades militares Blancas, Árabes de origen sahariano y de etnia Smasside procedentes de las mesetas del Atar, su región natal, habían reprimido con furia las manifestaciones de gente Negra del sur, sectores humildes de la población, pescadores Bozo y Serer, y los pastores Peuls Toukoleurs, que pedían una reforma agraria y la modernización de las leyes para permitir un mas fácil acceso a la propiedad de las tierras. A finales de los 90 también había sacado el país de la CEDEAO, "Comunidad Económica de África del Oeste", una Organización eminentemente sub-Sahariana con intención de integrar Mauritania mas decididamente en la UMA, un Magreb árabe, Blanco y mediterráneo. Otro detalle, su decisión prácticamente personal y unilateral de restablecer relaciones diplomáticas con Israel en el 2000 sin contar con un amplio consenso de la fuerzas políticas locales, incluidos importantes sectores de su propio Partido. Finalmente, la actual revolución tecnológica que estaba viviendo un país tan "medieval" como Mauritania y que estaba produciendo un rápido desarrollo, un autentico "milagro económico" promovido con fuerza por la prospección petrolífera y de otras materias primas como el oro y el hierro o los fosfatos, abocaba al Régimen a una abertura del abanico de los favorecidos que Ould Taya no había sabido o no había querido entender. Dicho lo dicho, y tras parar a comer unos bocadillos en las tiendas maures del “campement” de Chami, al anochecer entramos tranquilamente en la capital relajada, sucia y desordenada que era habitualmente Nouakchott. Ninguna acera a la vista, arena y polvo por todas partes aderezados con esas "típicas" bolsas de plástico refractarias a cualquier limpieza. Lo de siempre salvo, tal vez, un inusual interés por parte de los comensales del restaurante marroquí al que fuimos a celebrarlo, próximo a nuestro hotel, el “Novotel”, por las noticias del telediario local. Allí se veía al nuevo "hombre fuerte" Ely Ould Mohamed Vall recibiendo a los Embajadores americano, francés, chino y alemán, todos muy relajados y contentos. Del español no había noticias; ¡y eso que este era un "españolista" declarado…!.

en la antigua frontera de Guergarat, Marruecos y Mauritania (1)

en la antigua frontera de Guergarat, Marruecos y Mauritania (2)

al otro ado de la frontera, antes de la construccion de la carretera de Guergarat a Nouakchott, Mauritania 

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