los de LA TRIBU en esta VIª Caravana; Jose Luis, Josep Carles, Antonio, Mikel, Maite, Alex, Dario, Maria Jose y Montserrat...

        Hola:
 
        A la “Caravana al Valle del Río Níger” de agosto 2008 fuimos diecinueve personas en ocho vehículos: Estaban Paco y su amigo Miguel Ángel, los mas guapos, con dos motos BMW GS 1200 una mas bonita que la otra, nuevas: No podían darle mucho al mango porque llevaban mucho peso de equipaje y querían seguir al pie de la letra aquello que habíamos dicho de que cada uno debía ser autónomo...

-"¡Pero hombre!; eso era "para empezar", no vaya ha haber algún aprovechado... Pero una vez en ruta yo creo que podemos ir repartiendo vuestro equipaje entre todos los vehiculos, para que vayais mas descargados...", les decía yo.

Pero ellos se hicieron el recorrido con todas sus cosas a cuestas, siempre.

También venían desde Melilla en un Toyota Land Cruiser chasis corto completamente nuevo Darío y su hija Alexandra, una rubia impresionante, guapísima y de desbordante simpatía. Indudablemente atractiva; yo estaba muy enamorado de ella, esa es la verdad, pero nunca se lo dije... Al final, cuando nos despedimos, no se dignó a despedirse soltando una sola lagrima de emoción, pero yo se lo perdonaba todo.
Y en otro Toyota Land Cruiser también nuevo pero chasis largo, tipo platillo volante siglo XXII iban Montserrat y Joseph Carles; yo no iba en su coche, pero me imagino a Montserrat diciéndole continuamente a Joseph Carles que parase aquí y allí, y reprochándole el ir dejando atrás rincones a cual mas interesante... A ella le daba pena ir tan deprisa, sin saborear los lugares por los que pasábamos mas que levemente, ligeramente. A mi también me lo dijo varias veces; "Es que pasamos por todos sitios muy deprisa, y nos quedamos con la miel en los labios...", decía Montserrat. "Eso es que les gustan", me decía yo.
En otro tercer Toyota, el mas preparado y bonito desde mi punto de vista personal, para gustos están los colores, era el de Jose Luís y su mujer, Maria José. Y se llevaba mas material de taller y herramientas molonas que equipo de acampada. Lo mejor de aquel Toyota era su nevera, que parecía la caja de Pandora, nunca estaba vacía. Y lo peor del coche y de su dueño era la calefacción; ¡os juro que yo sufría pensando que se la ponía a Maria Jose de vez en cuando si la temperatura del motor subía porque hacia mucho calor...!.
Luego estaban “Los Seis Valencianos”; eran como "El Equipo A" pero en Ché. Iban en dos todo-terreno cuya marca y modelo no se lo conocían ellos mismos, os lo aseguro, se los habían comprado para la ocasión dos semanas antes, y solo los querian como transportes: Por eso no voy a contar nada mas de ellos; "mala gente...", me pensaba yo.
También estaba Marc y “El Padre”, que era como El Padre Nuestro, la “Voz de la Conciencia” del grupo. El Padre hablaba poco pero bien, y todos le escuchábamos. Desafortunadamente se dieron la vuelta en Dakhla y no entraron a Mauritania. "¿Tendrá algo que ver con el Golpe de Estado...?", me decía yo. Y para mí ese fue el único momento de inquietud del viaje. Iban con un vehiculo casi-perfecto; una furgoneta Wolkswagen “4Motion” preparada para acampar hasta en la fuente de la Cibeles; parábamos y, mientras los demás estábamos quitando las piedras para plantar las tiendas, ¡ellos ya tenían el salón, la cocina, el comedor y la habitación de dormir montadas, y la cena casi terminada!. "Solo le falta ser un Peugeot", me decía yo, envidioso.
Y luego estábamos Maite, Mikel y yo mismo conduciendo en mi viejo pero muy, muy querido Peugeot 505: En principio debíamos haber ido dos Peugeot 505 haciendo equipo y ayuda mutua, ¡pero Mikel me llamó dos días antes de salir diciendo que el suyo se había roto!. Así que viajamos los tres en el mío, sobrecargándolo; el muy... ( no tengo palabras ) rompió dos veces la bomba de agua, pero yo se lo perdonaba todo, y ya lo estoy arreglando para la próxima vez.

nos conocimos en las fuentes de Ain Lahcen, Tanger; Marruecos



Domingo 3 de agosto, 2008. Algeciras – Marrakech.

Habíamos quedado en vernos en Algeciras a las 07.00 h. para cruzar el Estrecho,
pero Joseph Carles pasó ayer por la noche, Marc había pasado esa mañana a las 06.00 h., Darío y las motos de Paco & Jose Maria pasaron ayer por Melilla... "¡Empezamos bien!", me decía yo, inquieto... Por lo menos aparecimos por el sitio acordado correctamente Jose Luís y su mujer, los seis valencianos del Nissan y el Discovery, y nosotros tres con el Peugeot. Luego nos encontramos todos en los chiringuitos de las fuentes de Ain Lahcen, al sur de Tetuán: Aquí tenéis la imagen del momento glorioso; lo típico, todos mas tiesos que un monaguillo el primer día de misa... Nadie se imaginaba que luego "se perderían las formas", mas adelante...

Camino de Larache, a unos ciento cincuenta kilómetros mas al sur, enfilamos "a la antigua" sin darnos cuenta que Marruecos estaba cambiando mucho, que se estaban construyendo un súper-puerto en la rivera mediterránea del Estrecho de Gibraltar para competir con Algeciras y que se acaban de construir una "superautopista" para ir de Tetuán a Tánger. Nosotros nos metimos por una pequeña carretera comarcal que evitaba el paso por Tánger y que iba directamente desde Tetuán hasta Larache, mas o menos.

pueblo del Rift, Marruecos

En Larache parecía que había habido un bombardeo porque estaban levantadas todas las aceras para reconstrucción. Lo que no había cambiado un pelo eran los estrechos y empinados callejones de la antigua “kashba”, muy bonita y arreglada últimamente con dinero de la "Cooperación Española". Allí comimos una primera fuente de pescados y mariscos que empezó a hacernos sentir de vacaciones a todos, en plan "veraneantes", a relajar el ambiente, a gastar los primeros dirhams... Muy bien gastados. Muy barato y bueno el pescado, fresquito.

Después de comer seguimos ruta hacia el sur circulando por la autovia N-1 y nos llegamos hasta Rabat, la capital marroquí. Allí entramos para ver el fuerte de los Oudayas, en la desembocadura del "oued" Bouragreb, ese río convertido en ría que separaba Rabat de Salé: Rabat era “la capital del imperio” y Salé, enfrente, el pueblo tipo siglo XIX en pleno nuevo siglo XXI. Yo creo que esa visita al fuerte era interesante pero no creo que se debía hacer de cualquier manera; si se quería verlo bien había que llegar a ella "a la antigua", como debían hacer los caballeros medievales que la construyeron en el siglo XV, cuando las familias de los Alahuis y los Sahadies se dedicaban al pirateo de barcos europeos, cuando apresaban a los barcos que costeaban África camino de América, les remolcaban con garfios y cabos hasta el interior del Bouargreb, incluso los introducían dentro de la muralla de Salé, cerraban las puertas y los desvalijaban tranquilamente pidiendo un rescate por los pasajeros mas nobles, luego. Entonces había que llegar al fuerte bordeando la rivera izquierda del Bouragreb cogiendo el desvió de la autopista allí mismo, al pasar el puente. Y había que circular por los suburbios altamente "antenizados parabolicamente" de Rabat, cruzar frente a la necrópolis y arrimarse a las murallas pasando bajo la torre de la mezquita-panteón de Hassan II y Mohamed V, el padre y el abuelo del rey actual, Mohamed VI, para llegar a la ría y subir al castillo. ¡Y finalmente había que entrar, irse hasta las almenas y divisar a los bañistas en la playa, abajo, imaginándoselos como si fueran soldados al ataque de la fortaleza...!. En fin; yo siempre he dicho que hay que echarle imaginación a los viajes...

desde el fuerte de los Oudayas, Rabat, Marruecos

Después de visitar el fuerte de Rabat teníamos pensado ir a Casablanca a ver la nueva Gran Mezquita de Hassan II, todo un portento arquitectónico digno de una detallada visita, ¡pero nos dimos cuenta de que era el primer domingo de agosto, al atardecer, y que estábamos en plena "Operación Retorno" de un millón de trabajadores marroquíes en el extranjero!. Así que le hicimos un quiebro a ese programa, un regate a los atascos de entrada en Casablanca, y pasamos directamente a enfilar hacia el sur por la nueva autopista periférica rumbo a Marrakech.

visitando Marrakech, Marruecos

Aquí hay que decir varias cosas: Primera; los compañeros de “La Tribu” Darío y Joseph Carles fueron unos tíos toreros y "sobraos" que se pensaron en ese momento que los 12.000 kms. programados eran poco para ellos, y llegados al desvió de Marrakech prefirieron tirar todo tieso, mirada al frente, hasta llegar a El Jadida. Allí se dijeron "basta de turismo" y enfilaron luego otra vez “comotoDios” hacia Marrakech: ¡No os lo creáis si os dicen que lo hicieron sin querer!: ¡Al día siguiente volverían a repetir el tour personal desviándose de la ruta programada y enfilando por los puertos del Atlas hasta los 4.000 metros rumbo a Taroudant... !. Cuando me enteré pensé que me quitaban un peso de encima, y que ya no podrían acusarme a mi, luego, de que “son muchos kilómetros", je, je, je... Segunda: Lo de la plaza de Jma el Fna de Marrakech es im-pre-sio-nan-te: Desde luego nos mereció la pena darnos la paliza de forzar y llegar a dormir allí, porque eso había que verlo de noche. No creo que hubiéramos acertado si nos hubiéramos detenido a la puesta de sol a dormir en Casablanca o Settat. ¡había que estar por la noche en esa plaza!. Cobraba vida. Palpitaba. Era un dragón africano que echaba humo blanco por la nariz, apestaba, le sonaban las tripas... Nos acercamos de noche algo acongojados, esa es la verdad, sin saber si nos iba a maltratar o nos iba a dejar mirarlo de cerca en paz... Nos dejó acercarnos y nos ignoró primero, y nos permitió sentarnos en sus chiringuitos a cenar brochetas, pollo, pescado, fruta, patatas, coca-cola… Pero luego sacamos las cámaras, y unas fotos, y se fijó en nosotros, y un montón de sus “brasas” se acercaron a pedirnos dirhams... Hasta que guardamos nuestras armas digitales y se volvieron a marchar mas lejos, dejándonos disfrutar tranquilos otra vez... Estuvo muy bien ese día. Por lo menos a mi me gustó. Luego yo me fui a un sencillo hotel de 2 estrellas cuyo Conserje debe estar tirándose por el suelo de risa todavía recordando como me dio un mando a distancia ¿de televisión? para que encendiera el aire acondicionado de mi habitación, que no funcionaba, naturalmente...

Lunes 4 de agosto, 2008. Marrakech – Agadir - Tiznit.

Lo que mas me gustó ese día fueron tres cosas:
Primero; la comida y el baño en la playa de Agadir. Muy bien. Hacia un día estupendo aunque con mucha bruma marina que nublaba el paisaje, así que prescindimos de las vistas panorámicas desde lo alto del antiguo fuerte portugués que domina la bahía y nos quedamos abajo, en la playa descansando: Comimos en la terraza de un restaurante que había en el paseo marítimo, el que llevaba hasta la nueva "Marina" moderna, recientemente construida junto al pequeño puerto de pesca tradicional, algo muy moderno y “chic”. Segundo; me gustó el invento de Mikel echando gas dentro de mi neumático desllantando cuando lo desinflé mucho para entrar a dormir en una pista cerca de Tiznit, para pasar la noche. Al prender fuego al gas explotó y el neumático quedó instalado correctamente en su sitio, a presión; ¡glorioso!; ¿para que usarán otro sistema los garajes...?. ¡Explotó y se quedó todo en su sitio e hinchado como por arte de magia…!. Y tercero; también me gustó la primera noche en el campo durmiendo al aire libre alrededor de la primera fogata de las vacaciones, ¡si señor!.



Martes 5 de agosto, 2008. Tiznit – Tan Tan – Tarfaya.

Antes de salir nos dimos una vuelta por el interior de la muralla roja de adobe de Tiznit que rodeaba toda la antigua kashba completamente, a primera hora de la mañana. Luego enfilamos hacia el sur con ganas. Aquel día debíamos continuar por la costa hasta alcanzar la latitud de Las Canarias, mas o menos. ¡Hoy dormiríamos en el desierto del Sahara, por fin!. Pero antes había que atravesar las ultimas estribaciones de la Cordillera del Atlas, el Anti Atlas. Era una cordillera sencilla, poco complicada, muy clarita la cosa; salimos de Tiznit por una llanura gris clara únicamente sembrada de piedras y rastrojos, nos acercamos a ella por un valle rojo con forma de semicirco que se alargó una media hora nada mas, y la empezamos a subir por una caldera donde ya desde por la mañana temprano empezaban a subir las temperaturas. La subida fue rápida, llegamos arriba en poco mas de quince minutos, unos quince o veinte kilómetros nada mas. Arriba había una meseta espectacular, una zona de unos veinte o treinta kilómetros llena de rocas peladas adornadas con cactus verdes oscuros que en primavera florecerían ofreciendo un florido paisaje de colores, pero que ahora se escondían apocadas entre las rocas. También había una especie de rastrojos gigantes, arbustos que casi parecían árboles con troncos gruesos, secos y retorcidos. Se parecían a los dragos canarios pero mas pequeños, mas marroquíes... Mucha curva, algún Control de la Gendarmería que no controlaba nada y... ¡una bajada violenta, peligrosa, sorprendente escurriéndose por las paredes de una garganta empinada en cuyo fondo se veía un pequeño "oued" seco!. Por las paredes de aquella garganta de pura roca violeta, seca, muy árida, laboraban a mano unos operarios trazando una zanja para tirar una línea de comunicaciones, un grueso cable de fibra óptica, supongo. ¡Y llegados abajo... "voila"!; como por arte de magia aparecimos en el desierto del Sahara: Fue como un regalo por el esfuerzo realizado. A partir de allí empezamos con los grandes espacios abiertos, los horizontes infinitos, el cielo inabarcable desde la derecha hasta la izquierda, los dos sitios muy muy lejos... A media mañana ya estábamos circulando “atodaleche” rumbo sur por la carretera estrecha y arrugada pero recta y larga que llevaba al Gran Sur marroquí. Había poco trafico y se le podía dar a la zapatilla a unos ciento veinte o ciento cuarenta kilómetros por hora. Menos Jose Luís, cuyo fabuloso Toyota pasaba por todos sitios pero mas despacio, je, je, je… Rodando así, deprisa, deprisa, llegamos al Control de entrada a Tan Tan, justo en el "oued" Drâa, ese largo cauce aluvial solo transporte de aguas cuando llueve, ese que llegaba desde los palmerales de Assa y Zagora, el sur del Atlas haciendo frontera con Argelia... El "oued" desembocaba en el Atlántico en Tan Tan y yo no lo había hecho nunca pero supongo que debería ser bonito remontarlo desde aquí hasta allí todo seguido. En Tan Tan había un palmeral bastante grande en el fondo de un valle formado por el Drâa. Y en medio del palmeral estaba el pueblo. En épocas coloniales, a principios del siglo XX, los franceses tenían aquí un importante cuartel militar desde el que controlaban amplias regiones, desde aquí hasta las llanuras del Sahara Argelino. En tres o cuatro días de marcha con aquellos viejos camiones Renault que se usaban en la época se podían presentar en las llanuras del Tanesrouf, donde en los años 40 realizaron sus primeras explosiones atómicas experimentales. Su puerto natural era "Tan Tan Plage", ahora llamado El Ouatia por los marroquíes y estaba a una docena de kilómetros mas allá. Fue donde nos reencontramos con el océano Atlántico del que nos habíamos separado mucho mas al norte, en Rabat. A partir de aquí las temperaturas se suavizaron otra vez, la ruta se estiró frente a la costa y el circular fue mas ameno, si cabe.





Por la tarde rodamos extasiados frente al Atlántico, solamente. La verdad es que tenia algo mágico eso de ir por aquellas carreteras a través del puro desierto del Sahara, muchas veces circulando entre dunas de arena, pero teniendo siempre a la derecha el azul del mar y aquellos acantilados altos, violentos y ruidosos. Estos estaban siempre poblados de unos pescadores de aspecto pobre, harapiento, que se protegían del viento con autenticas chavolas de fortuna construidas de cartones, maderas y plásticos, y que se metían entre los acantilados y pescaban a la caña. El pescado lo subían a la carretera y lo vendían "al detalle" a unos pequeños camiones que pasaban cada tarde a recogerlo, luego; igual que los ganaderos vascos o gallegos, o asturianos, hacen con la leche de las vacas... Ese día habíamos pensado ir hasta Tarfaya, pero la noche se nos echó encima así que buscamos una duna y "nos fuimos a ella". Fue como un alegre encuentro entre un buque y sus delfines juguetones; nos subimos a su chepa, nos tiramos por la pendiente saltando primero, y con los coches luego, la rodeamos a pié buscando sus escondites para "ir al baño", hicimos un agujero al otro lado para una hoguera calentita y luminosa, paseamos descalzos sobre su suave arena a la luz de la luna por la noche, luego. Allí plantamos nuestro segundo campamento al aire libre con las tiendas de campaña de esta caravana. Jose Luís "se tiro" dos veces a la duna, y su mujer Maria Jose, una. Yo me quedé con ganas de hacerlo con mi viejo Peugeot 505 también, la verdad... Lo hubiera intentado si hubiera sido el ultima día de viaje, al subir, pero hoy no quería dejarlo allí plantado "haciendo el chorra", y que los compañeros tuvieran que empezar a ayudarme a sacarlo. ¡Pero que conste que podría haberlo hecho, estoy seguro!. Por la noche hubo viento pero nos dio igual a todos, creo yo. Ya estábamos de vacaciones, empezábamos a "meternos en faena", nos íbamos conociendo y tuteándonos, los compañeros y el Sahara, África...

en la playa de Agadir, Marruecos

acampando cerca de Tiznit, Marruecos



Miércoles 6 de agosto, 2008. Tarfaya – El Ayoum – Bojador.

La verdad es que el ritmo de viaje que llevábamos no era muy rápido. Hacíamos mas de quinientos kilómetros diarios, de seis a ocho horas conduciendo cada día, he íbamos ganándole kilómetros al sur pero aquello no era "una carrera", ni mucho menos; habitualmente nos levantábamos cuando empezaba a despuntar el sol, desayunábamos y recogíamos tranquilamente, y rodábamos a partir de las nueve de la mañana mas o menos. Hoy tuvimos que recorrer unos ciento cincuenta kilómetros antes de llegar a Tarfaya. Por el camino hicimos una primera parada bonita, para desayunar, en la ría de "Nailla", una zona donde el mar entraba en el desierto formando una ría que moría en una salina, finalmente. Los valencianos del “Equipo Che" se habían adelantado y nos esperaban en Tarfaya para meternos en la playa hasta El Marsa, la costa atlántica de El Ayoum. Habíamos quedado a las once pero llegamos a las once "hora de Jiuston", es decir a las doce. El retraso se debió a causas irreconocibles y tubo su importancia luego, porque la marea era baja hasta las dos o las tres de la tarde nada mas, y nosotros entramos a eso de la una... ¡Pero allí nadie tenia prisa!; yo pensé que si subía la marea, con echarse la siesta en la orilla seca se solucionaba el tema... Así que nos fuimos a dar un paseo a pie por la playa de Tarfaya, primero. Allí estaba "La Casa del Mar"; una Compañía Naviera inglesa "la monto" con piedras que se trajo desde la Gran Bretaña en el siglo XVIII sobre los arrecifes rocosos que había frente al antiguo puerto portugués, porque siendo "una isla inhabitada" no tenían que pedir permiso a sus habitantes... ni a nadie. ¿Como debía ser la vida en aquella "Estancia" de piedra en el siglo XVIII cuando azotaba la tormenta?.

La Casa del Mar, Tarfaya, Marruecos

en la playa entre Tarfaya y El Marsa, Marruecos

De Tarfaya a El Ayoum hay unos cien kilómetros de buena carretera asfaltada... ¡pero también de bonita playa!. ¿Y por donde era mejor ir...?. ¡Ya se lo que todos los que estáis leyendo estas “batallitas” mías elegiríais!; nos fuimos para la playa y lo primero que nos sorprendió fue el gran barco de la Naviera "ARMAS" encallado unos kilómetros al sur del Puerto. Estaba con la popa sobre la arena del Sahara y con la proa enfilando el viento. Supongo que se le abrían roto los motores, supongo que era un habitual día de mucho viento de los que siempre soplaban aquí como hay, supongo que el ferry era viejo de esos que ya no podían trabajar entre las islas Canarias... Luego rodamos por la carretera unos veinte kilómetros para salvar unos arrecifes que se veían en la playa... ¡y luego bajamos a ella como posesos, febrilmente, yo dando gritos de alegría por mi parte!. Aquello "molaba", como dijo Alexandra. Por la playa pudimos rodar durante unos sesenta kilómetros rumbo a El Ayoum y su playa, El Marsa.
-"¡Joooder, si son las 14.00 h.!", me dije en un momento dado, cuando ya veía a todos los compañeros rodando por la arena húmeda por el retrovisor. "¿Esto sube a las 15.00 o a las 16.00 ?. ¿Que es lo que me dijo esta mañana el Guardia Forestal de Nailla...?": Yo soy de tierra adentro, de Madrid, y no sé de esas cosas así que me entró el canguelo, aceleré a tope y enfilé hacia El Marsa desbocado para que la marea no nos atrapara a mitad de camino... La salida de la playa por el sur era mas bonita que la entrada por el norte porque había que rodar un buen trecho entre dunas. Yo iba con mi viejo Peugeot 505 rezando para no engancharme en la arena, no fuera a ser que La Duda, con mayúsculas, se apoderase de los compañeros a los que había prometido que mi coche podría hacer la ruta tranquilamente... y no se lo habían creído todavía. Tuve suerte y pesé sin problemas.

en una playa entre Tarfaya y El Marsa, Marruecos

en una playa entre Tarfaya y El Marsa, Marruecos

Luego salimos en El Marsa y nos volvimos hasta El Ayoum una decena de kilómetros para comer y lavar los coches de la dañina agua salada del mar. “¡El Ayoum cambia cada año, cada día!”, me dije. Vi el barrio de los saharaüis completamente asfaltado, electrificado y remozado. Parece ser que la "CORCAS", digamos que el “Gobierno Autonómico" mas o menos, mas bien menos, estaba repartiendo dinero a espuertas a los saharaüis que estaban volviendo de los campamentos de refugiados de Tindouf, de Argelia, y les estaban arreglando las casas de El Ayoum, les compraban nuevos todo-terreno cambiando los viejos Land Rover “Santana” 109 por modernos Toyotas Land Cruiser "bachees"... Allí se nos hizo la tarde, rodamos un par de horas rumbo sur después, y paramos a plantar nuestro tercer campamento al aire libre con las tiendas de campaña entre los arenales del Sahara. Nos instalamos en una zona de dunas muy bonitas. Eran provocativas. Eran ... ¡unas put…!; Jose Luís se fue "a cortejarlas" "tirándose a alguna" y estas le abrazaron primero, y le engancharon después. Pero aquello parecía una fiesta, todos los compañeros queriendo ayudar a sacarlo. Yo propuse que montáramos las tiendas primero y disfrutáramos tranquilamente de ese glorioso momento de desatasco luego, pero nadie me hizo ni puñetero caso. La verdad es que nos lo pasamos bien. Por la noche y a l luz de la hoguera Alexandra quería "contar historias de miedo" así que yo le di un repaso de los cuatro turistas que se habían muerto en alguna de las caravanas transaharianas en las que habia participado anteriormente, ya... Y luego pasamos a relatar los ritos funerarios senufo, donde descuartizaban a los muertos y metían a los niños que hacían los cursillos de aprendizaje tradicional del "Poro" a velar a los cadaveresssssss...; y de los lobi, que los enterraban en el salón de casaaaaaaaa, huuuuuuuuuu...

pozo de Sidi Akhfenir, Marruecos

campamento en la playa entre El Marsa y Bojador, Marruecos



Jueves 7 de agosto, 2008. Bojador – Dakhla.

Salimos tranquilamente de entre el abrazo de esas dunas traidoras porque estaban mojadas con el rocío de la mañana. El clima era bueno en esta parte del Sahara, benigno, y cada mañana el desierto "se regaba" de agua de mar, y las temperaturas se suavizaban. A estas alturas ya todo era horizontal e inmenso; el mar Atlántico a la derecha y el Sahara a la izquierda... Durante muchos siglos, hasta que los marinos portugueses inventaron la vela "pivotante", supongo se dice así, ya he explicado que yo soy de Madrid, en el siglo XIII que les permitía navegar haciendo “zig -zag” contra el viento, en Europa se creía que el Mundo terminaba allí, en el cabo Bojador porque era donde cambiaban de dirección y en vez de soplar hacia el sur empezaban a soplar hacia el norte. Antes d eso los que se aventuraban mas hacia el sur no regresaban nunca. Solo en épocas del Infante Juan Enrique, gran promotor del comercio atlántico portugués, del desarrollo de las técnicas de navegación y de la cartografía, en el siglo XIII, se consiguió superar estas latitudes y lanzarse hacia el golfo de Guinea. Y volver para contarlo, claro!. Fue entonces cuando los portugueses fundaron sucesivamente las “Estancias” o puertos de aprovisionamiento de cabo Bojador, de Villacisneros en río de Oro, de Nouadhibou en la bahía de La Estrella, de Saint Louis en la desembocadura del río Senegal, de la isla de Gorée frente al Cabo Verde de Dakar, etc.: Establecían sus "Estancias" y extendían una cultura europea que nunca ningún europeo llegó a introducir en el interior del Continente, luego. Debido a muchas razones; una naturaleza inusitadamente dura, un clima desbocado sobre el que campeaban los cuatro jinetes del Apocalipsis, una multitud de gentes raras, muy diferentes de ellos y entre ellas con lenguas y culturas secretas… Solamente lo hicieron los franceses a mediados del siglo XX cuando “La Conferencia de Berlín” les asignó estos territorios como su “zona de influencia". Esa era una de las principales razones de la pobreza actual del África Negra hacia el que nos dirigíamos; la "modernidad" les había llegado solamente hace unos cincuenta o sesenta años, mucho mas tarde que en ninguna otra parte de la Tierra.

Entonces nosotros llevamos nuestra "modernidad", mi Peugeot iba con la radio a todo meter a ritmo de "perreo" caribeño y “rock & roll” euskaldun, hasta Dakhla a medio día. Nos fuimos a comer directamente al restaurante "Samarkanda" pero estaba cerrado, desafortunadamente, y terminamos en una pizzería. Nos instalamos en un "cutre-hotel" después del café y nos dijimos que nos íbamos a la playa... ¡hasta que nos fijamos que se había nublado!. Así que nos dispersamos paseando por la ciudad. "Vaya, aquí hay mas marroquíes que en Marrakech, cagoendiesss...", decía Maite, la vasca de Achondo. Y era verdad. Aquello estaba "hirviendo": El Gobierno estaba dando grandes ventajas fiscales y ayudas en financiación a todo marroquí que se quisiera venir a vivir allí. Y lo estaban haciendo en masa; la famosa "Marcha verde" continuaba así ahora, y tomaba el color del dirham local. Por la noche la cena en el "Samarkanda" fue estupenda. Las fuentes de mariscos y pescado rebosaban. "¡Así da gusto "veranear!", nos decíamos. El único que no lo disfrutó fue Paco, el motorista de una de las BMW, que había bebido mucha agua y había pillado una gran diarrea. "Lo siento por él", de decía yo mientras cenaba a toda velocidad de la fuente común.

niños en el Sahara Occidental, Marruecos

acampando en el Sahara Occidental, Marruecos


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"PELICULA" DE LAS ETAPAS MAS ARRIBA RELATADAS EN ALGUNAS IMAGENES:

 

 


PUEBLO DEL RIFT, ENTRE CEUTA Y LARACHE, NORTE DE MARRUECOS
 PUEBLO DEL RIFT, NORTE DE MARRUECOS, ENTRE CEUTA Y LARACHE...


PRIMERA COMIDA EN AFRICA, LARACHE, FRENTE AL "GRAND HTL.ESPAÑA"


NOS DAMOS UN PASEO A PIE POR LA CASHBA DE LARACHE, MARRUECOS
 VISITANDO LA MEDINA DE LARACHE...


EXISTE UNA BUENA RED DE CARRETERAS POR TODO EL NORTE DE MARRUECOS


PLAYA EN LA DESEMBOCADURA DEL BOUREGREB, RABAT, MARRUECOS.


EN UN HOTEL DE MARRAKECH, MARRUECOS.


EN MARRAKECH, MARRUECOS.


ATRAVESANDO EL ATLAS POR TIZI-N-TEST, MARRUECOS.


TERMINAMOS DE ATRAVESAR EL ATLAS Y ENTRAMOS EN EL SAHARA, MARRUECOS.


SIEMPRE ES MAS FACIL HACER AMIGOS ENTRE LOS NIÑOS. MARRUECOS.


CRUZAR EL ATLAS POR TIZI-N-TEST ES MAS ESPECTACULAR. MARRUECOS.
CRUZAR EL ATLAS POR TIZI-N-TEST ES MAS ESPECTACULAR. MARRUECOS


EN LA PLAYA DE AGADIR. MARRUECOS.
EN LA PLAYA DE AGADIR. MARRUECOS


PRIMER CAMPAMENTO, AL AIRE LIBRE EN TIZNIT. MARRUECOS.


PRIMER CAMPAMENTO, AL AIRE LIBRE EN TIZNIT. MARRUECOS.


AMANECER EN EL PRIMER CAMPAMENTO. TIZNIT. MARRUECOS.


CAMINO DE TAN TAN. MARRUECOS.


CAMINO DE TAN TAN. MARRUECOS.


EN TAN TAN REENCONTRAMOS A COSTA DEL ATLANTICO. MARRUECOS.


AL SUR DE TAN TAN CIRCULAMOS POR LA COSTA ATLANTICA. MARRUECOS.


EN SIDI AKHFENIR. EMPIEZA LA AMISTAD. MARRUECOS


SEGUNDA NOCHE EN CAMPAMENTO. SIDI AKHFENIR. MARRUECOS


AMANECE EN EL SEGUNDO CAMPAMENTO. SIDI AKHFENIR. MARRUECOS


AMANECE EN EL SEGUNDO CAMPAMENTO. SIDI AKHFENIR. MARRUECOS


RIA DE NEILLA. CERCA DE TARFAYA. MARRUECOS.


RIA DE NEILLA. CERCA DE TARFAYA. MARRUECOS.


RIA DE NEILLA. CERCA DE TARFAYA. MARRUECOS.


MONUMENTO A SAINT EXUPERY. TARFAYA. MARRUECOS.


LA "CASA DEL MAR". TARFAYA. MARRUECOS.


FERRY DE TENERIFE HUNDIDO FRENTE A TARFAYA. MARRUECOS.


ENTRANDO EN LA PLAYA ENTRE TARFAYA Y EL MARSA. MARRUECOS.


POR LA PLAYA ENTRE TARFAYA Y EL MARSA. MARRUECOS.


POR LA PLAYA ENTRE TARFAYA Y EL MARSA. MARRUECOS.


POR LA PLAYA ENTRE TARFAYA Y EL MARSA. MARRUECOS.


POR LA PLAYA ENTRE TARFAYA Y EL MARSA. MARRUECOS.


CINTA TRANSPORTADORA DE LOS FOSFATOS DE "FOS-BOUKRAÁ". MARRUECOS.


EN UNA DUNA AL NORTE DE CABO BOJADOR. MARRUECOS.


EN UNA DUNA AL NORTE DE CABO BOJADOR. MARRUECOS.


TERCER CAMPAMENTO, AL NORTE DE CABO BOJADOR. MARRUECOS.


BARCO ENCALLADO AL SUR DE CABO BOJADOR. MARRUECOS.


BARCO ENCALLADO AL SUR DE CABO BOJADOR. MARRUECOS.


CON NIÑOS SAHARAUIS AL SUR DEL CABO BOJADOR. MARRUECOS.


CON LOS NIÑOS ES MAS FACIL HACERSE AMIGOS. DAKHLA. MARRUECOS.


CENANDO EN EL RESTAURANTE "SAMARKANDA". DAKHLA. MARRUECOS.

 

LAS "PELICULAS" DE IMAGENES VAN A CONTINUACION DEL RELATO DE LAS ETAPAS... :  

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