TRANSAHARA. RAID & AFRICA

 

Viernes, 8 de agosto, 2008. Dakhla – Parque Nacional del Banco Arguin.

Ese día hubo que levantarse temprano, a las seis de la madrugada, porque queríamos cruzar la frontera antes de la habitual parada del medio día que hacían los funcionarios marroquíes para comer, de doce a dos de la tarde.
Nos fuimos a buscar el café de la parada de autobús, normalmente lo único que debía estar abierto a esas horas, pero estaba cerrado por ser viernes; ¡que casualidad, hombre!. Yo iba delante y "me hice el sueco", y como si fuera la cosa mas normal del mundo tiré todo derecho "pa'bajo" como si nada, sin desayunar. Y allí nadie dijo nada, otra prueba mas del buen ambiente que había entre los compañeros de la caravana, y me ahorraron pedirles excusas. Teníamos unos trescientos kilómetros de carretera asfaltada hasta la frontera, empezaba a amanecer, y yo estaba inquieto conduciendo mi Peugeot 505. ¡Ayer nos habíamos enterado de que acababan de dar un "Golpe de Estado" en Mauritania...!. Ya me había pasado lo mismo hace dos años, cuando el Jefe del Estado Mayor el Coronel Ould Mohamed Ely había dado otro Golpe y había quitado del Gobierno al Presidente Ould Mohamed Taya. El cual, a su vez, dictaba su ordeno y mando en Mauritania desde hacia 14 años cuando se había hecho con el Poder dando un Golpe de Estado al anterior dictador Uld Mohamed... no sé qué!. Ould Mohamed Ely había realizado una transición a la democracia impecable hace dos años legalizando todos los Partidos Políticos, decretando una amnistía general, cambiando la Constitución y realizando los primeras Elecciones Generales libres de la historia del país el año pasado. Financiadas por la Unión Europea, desde luego, porque Mauritania era el 175 mas pobre de una lista de 177 que tiene la PNUD de las Naciones Unidas... El proceso había sido impecable y el nuevo Presidente Ould Cheikh Abdallahi gozaba de financiación, credibilidad y tiempo... ¡Pero faltaba de un Partido Político que le apoyara!; se había presentado "por libre". Un año después de su llegada al poder había fundado su nuevo Partido Político particular y había cambiado su primer Gobierno por otro segundo en el que repartía el poder entre sus allegados... ¡Y eso era "pecado" en África!. Y en Mauritania mas todavía. El sistema de Gobierno tradicional siempre había sido el consenso, no la típica democracia occidental. Allí siempre se habían repartido el Poder entre todos. Fijar nuevas reglas dando los Ministerios a los de tu partido solamente seria muy Europeo y muy demócrata seguramente, pero incomprensible e inaceptable en Mauritania. Ese fue su error y lo había pagado con un temprano Golpe de Estado y con la cárcel, donde le había metido el nuevo Presidente, el general Ould Mohamed, cuya única labor ahora sería volver a repartir el Poder entre todas las "Grandes Familias" o tribus de las diferentes etnias y razas que poblaban Mauritania. "C'est comme ça, c'est l'Afrique, mes amis"... Este tipo de Golpes de Estado no se daban con la fuerza de las armas sino tras un amplio consenso entre "todo el mundo", todas las tribus o "Grandes Familias" que tenían algo que decir en el Gobierno Central, y la razón del consenso general, así que yo iba en el coche pensando que no debería pasar nada. Como la ultima vez, hace dos años, cuando me pasó exactamente lo mismo. Normalmente estas cosas se pasaban a nivel "de Palacio". Y el hombre de la calle o los turistas no nos deberíamos enterar de nada de no ser por los periódicos o la televisión. "¡Pero siempre te queda la duda, claro!", pensé yo para mi, y sin decir nada a los compañeros... Yo no mandaba nada en “La Tribu” pero me sentía responsable en cierta manera. Mis dudas estaban allí, dentro de mi viejo Peugeot acompañándome camino de la frontera. Gracias a Dios el mal trago quedó olvidado en cuanto llegamos a la barrera del Puesto fronterizo de Guerguarat y vimos una multitud de gente haciendo lo mismo que nosotros; entrando en el país. Allí hubo sus típicos Controles descontrolados de Policía, Gendarmería y Aduana, mas otro típicamente autóctono de la Policía Militar, y pasamos la "tierra de nadie" de cuatro kilómetros de pista que encontramos entre este marroquí y aquel, el Puesto Mauritano. ¡Y allí las cosas se relajaron!; los Policías mauritanos pedían "cadeaux volontaires" a los turistas, los mas majos Gendarmes solo preguntaban si las cámaras de fotos y los compresores estaban a la venta, ¡o los coches todos completos, claro!, y en la Aduana primero nos hacían firmar "Por Nuestro Honor" que no íbamos a vender los coches en Mauritania y luego nos preguntaban cuanto costaban, o pasaban a buscar cervezas y cualquier bebida alcohólica “prohibida” por todos sitios, luego. Jose Luís las llevaba en la nevera naturalmente, pero ellos no miraron allí pensando en que nadie las dejaría dentro, y le rebuscaron por todas partes menos en su sitio, jua, jua, jua…

Mas o menos las cuatro de la tarde estábamos en territorio mauritano, por fin. Entrar en Mauritania era como llegar a otro desierto del Sahara completamente diferente, mucho mas bonito y fotogénico desde mi punto de vista. Además, eso de no tener que andar preocupándonos con hipotéticas minas o inexpertos Controles de la Policía Militar nos levantaban el animo a todos. Las dunas eran mucho mas altas que al norte y se levantaban sobre soberbios "rags", llanuras de piedras finas rojas y violetas dignas de la mejor de las excursiones "campo a través", de vez en cuando había pequeñas acacias espinosas, tiendas de nómadas maures y rebaños de camellos… ¡Bonito, bonito!.

Rodamos durante una hora rumbo sur por la nueva carretera que llevaba hacia Nouakchott y al llegar al pozo Tim Rahabat, a unos ciento cuarenta kilómetros mas al sur, la abandonamos y nos metimos en el Sahara por la derecha impacientes; ¡hay que recordar lo bien que nos lo pasamos por allí, la indescriptible sensación de libertad que fue el meternos los cuatro coches en paralelo por el desierto a toda velocidad rumbo oeste sin cortapisas hacia la costa, hacia el cabo Tafarit!. Aquello fue otro de los momentos buenos del viaje. Recorrimos nos ochenta kilómetros "fuera de control", es decir fuera de cualquier pista, disfrutando como locos hasta que llegamos a la gran colina que señalaba el cabo Tafarit; en realidad era una pequeña roca de unos cincuenta metros de alto, pero en aquella inmensidad toda horizontal parecía que llegábamos al Peñón de Gibraltar. O mas. El tesoro de su magnifica playa de media docena de kilómetros estaba escondido detrás, frente a un mar por el que uno se podía meter andando durante muchos metros sin llegar a sufrir ninguna corriente, sin grandes olas, con el agua templada, sin peligro por lo recogido del mar; maravillosa. Al abrigo del peñón también estaba el "campement" de Baba Hagmed, unas sencillas pero muy grandes tiendas maures, unas “khaimas”. Y nada mas. En una sola de ellas cupimos todo el grupo, nos hicimos la cena y dormimos sin tener que montar nuestras propias tiendas "two seconds". Como llegamos temprano y había tiempo para el baño y el descanso, Joseph Carles y yo intentamos "bailar" nuestras cometas al son de la brisa marina, Maite se fue a pescar y trajo tres peces estupendos, y todos nos relajamos y disfrutamos. Aquella fue una buena noche, otra mas...

en mi viejo Peugeot 505 por el Parque Arguin, Mauritania

campamento turistico del cabo Tafarit, en el Parque Arguin, Mauritania





Sábado, 9 de agosto, 2008. Parque Nac. del Banco Arguin – Nouakchott.

El Parque Nacional de Arguin era un lugar ideal para disfrutar porque era una gran extensión de desierto con todo tipo de suelos;
los "rag" eran llanuras de suelo pedregoso, los “erg” eran mares de dunas de arena, había sabanas secas con hierbas aisladas, playas infinitas, etcétera. Y ningún problema de seguridad porque a la derecha estaba el mar, a la izquierda se alargaba la carretera asfaltada, y las ciudades de Nouadhibou y Nouakchott cerraban el paso por el norte y el sur; imposible perderse. En medio teníamos mas de cuatrocientos kilómetros de largo por unos cien de ancho de puro Sahara para divertirnos hasta hartarnos. El Parque se podía empezar a recorrer entrando por su extremo norte ubicado justo frente al cruce entre la carretera de la frontera de Guerguarat y la nueva carretera “Nouadhibou – Nouakchott”. Haciéndolo así uno "echaba" un día para llegar hasta el cabo Tafarit o hasta Iwik, donde también había otro "campement touristique", y una segunda jornada bien repleta desde allí hasta el Puesto de los Guardias Forestales de Nouamghar, al sur. ¡Luego había otros ciento setenta kilómetros de playa para rodar hasta Nouakchott, además, como postre...!. Sin embargo, nosotros solo quisimos entrar por el camino mas corto ayer, desde el punto kilométrico ciento noventa y cinco de la nueva carretera asfaltada, marchando en perpendicular al mar. ¡Y hoy volvíamos a salir por el mismo sitio!. La única razón era que ello suponía recorrer el camino mas fácil. Solamente. De esta forma los compañeros veían "la jugada", conocían el Parque y podrían visitarlo tranquilamente al volver luego, independientemente y a su ritmo. Y la cosa quedó perfectamente así. Los compañeros de caravana y yo habíamos quedado desde el principio que esta "bajada" seria para aprender, para perder el miedo el miedo a África, era una "iniciación africana" durante la que no nos íbamos a meter en ningún lío. Íbamos a marchar todo derecho y por el camino mas fácil posible hasta el territorio de los Dogon, en la falla de Bandiagara, junto al valle del río Níger de la Republica de Malí, mucho mas lejos todavía. Habíamos quedado en que ellos lo verían todo ahora y aprenderían el camino, y la forma de moverse por allí, y que la caravana se disolvería al cabo de dos semanas en Bandiagara para que cada cual pudiera volver poco a poco visitando tranquilamente todos estos los parajes individualmente y a su propio ritmo particular luego, al separarnos.

Haciéndolo así nos pudimos levantar tranquilamente, darnos otro baño, recoger y volver a la carretera por la pista conocida ayer, cada cual a su ritmo y sin problemas: ¡Ahí se le vio a Jose Luís dándole caña como un Ari Vatanen sevillano, a Darío siguiéndole tan de cerca que a veces le pasaba, y a Joseph Carles echando carreras a mi Peugeot 505 conducido por Mikel, el “Danisordo” euskaldum. Fue divertido... ¡hasta que paramos, mi bloqueo viscoso del ventilador falló no "enganchando" este, se me calentó y rompió un manguito!. Mi gozo en un pozo. Yo creo que allí se rompió también la bomba de agua, que nos daría problemas al día siguiente... Pudimos rodar despacito hasta la carretera para reunirnos con Jose Luís y Darío, hicimos una reparación de urgencia bloqueando el bloqueador con una abrazadera y seguimos por la carretera hasta Nouakchott.

Los dos motoristas Paco y Miguel Ángel no quisieron meterse por la pista del Parque ayer por la tarde, y habían preferido tirar todo derecho rumbo a Nouakchott por la carretera "saltándose" aquella visita gloriosa; - "¡Peor para ellos!", pensé yo. Una pena. La cosa fue que ya estaban en la capital... ¡y habían dedicado el tiempo a buscar un buen restaurante!. Nos vino muy bien a todos porque fue llegar a Noakchott, aparcar directamente delante del restaurante "Al Andalus" y sentarnos delante de una paella valenciana al estilo mauritano. Bien aunque sin sal.

Luego callejeamos un poco por el centro hasta aparcar en el htl. 1* "El Amane", modesto pero aceptablemente limpio y bien climatizado, un mínimo necesario bastante recomendable, y nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad cada uno por su sitio: Yo me fui a limpiar mi Peugeot 505 a una Estación de Servicio, lo reconozco; ¡yo me siento a gusto y descansado cuando mi coche está perfectamente en orden de marcha, solamente!. Y al anochecer nos fuimos dando un paseo a pié hasta el restaurante "Lina". Callejear a la puesta de sol es lo mejor que se podía hacer allí. Durante el día hacia demasiado calor pero a primeras horas de la noche todo estaba abierto y daba gusto. Fue otro buen momento del viaje.

por el Parque Nac. del Banco Arguin, Mauritania





Domingo, 10 de agosto, 2008. Nouakchott – Paso de Akjouk.

Aquel día teníamos pensado ir la Embajada de Malí para tramitar los visados primero.
Pero, la verdad, yo me pillé un cabreo tan innecesario y ridículo como inmenso cuando llamé por teléfono a un amigo que tenia allí y me sus compañeros me habían respondido que no estaba, y que debía ir a verlos a ellos "en horas de oficina", como todoDiossss. "Naturalmente; en horas de Oficina...", pensareis vosotros, claro... ¡¡Pues no!!: ¿No llevo yo seis años saltándome a la torera las "horas de Oficina" de la Embajada de Malí, molestando desde el Embajador hasta el Portero, haciendo las casas "a deshora" solo por el hecho de ser un Turista Blanco Europeo para que me abrieran la Embajada en cualquier momento de cualquier día de cualquier semana.... ¿¿heeeeyyyy ??. Eso solo me lo hacían allí.... ¿Iba yo a perderme ese "gustazo" de que me hicieran caso en la única Embajada del Mundo donde me lo hacían, a míiii ?. Pues pillé el rebote este, arranqué y tiré todo derecho para la frontera: Ya haríamos el visado allí, sobre la marcha. Para eso estamos aquí; todo hay que explicarlo…

Salimos de Nouakchott a contracorriente del fenomenal atasco que se formaba cada día para entrar al centro, y enfilamos hacia Ayoum el Atrouss. La "Ruta de la Esperanza" era un pequeño hilo de asfalto delgado y rectilíneo con mucho y peligroso trafico para lo que era aquello. Atravesaba los doscientos kilómetros del mar de dunas de Trarza, los cuatrocientos kilómetros de espejismos horizontales de la llanura de La Assaba, corazón del territorio Maure, subía a la meseta rocosa de Akjouk por el pequeño Paso de Akjouk, y transcurría a través de amplios valles y diversos pasillos de dunas hasta las sabanas de Ayoum el Atrouss. Allí nos hizo mucho calor. Tanto que, llegados a Boutilimit y una vez recorridos unos ciento sesenta kilómetros nada mas, nos detuvimos a la sombra del htl.1* “Complexe Touristique”. Allí pasamos el medio día haciendo y comiéndonos unos espaguetis con tomate y chorizo. Por la tarde rodamos otros trescientos kilómetros mas y plantamos nuestro campamento en el Paso de Akjouk, el único lugar del camino en el que la temperatura bajaba unos ridículos grados; de cuarenta a treinta y ocho, nada mas. Así pasamos la noche. Muertos de calor.

htl. barato en Nouakchott, Mauritania





Lunes, 11 de agosto, 2008. Paso de Akjouk - Tintane.

El plan era recorrer esos quinientos kilómetros todo seguido sin entretenernos a visitar ninguno de aquellos parajes por los que pasábamos, todos enormemente cautivadores, para llegar a la frontera de Malí.
Pero mi Peugeot 505 maravilloso pero "humano" rompió la bomba de agua a la altura de Kiffa, a mitad de camino. Fue curioso que encontré otra nueva y embalada en su cartón original en la primera tienda de piezas de coche que visité; me cobraron 50 euros solamente. Pero no era una "Pieza de Origen"; se la veía mas pequeña, mas delgada, mas "poca cosa"... Yo pensé que no abría ningún problema así que la montamos a la sombra del "camping" "La Dune d'Or" de Kiffa… ¡aunque luego resultaría que no duraría mas de 1.000 kms. y volvería a romperse de nuevo!. Pero eso fue mas tarde, no nos adelantemos… Después de arreglar la dichosa bomba de agua seguimos rodando hasta que anocheció. Darío con su Toyota nuevo fue el único que pudo seguir el ritmo vivo que impusieron las dos motos BMW para llegar con luz hasta Ayoum el Atrouss y alojarse en el htl.1* “Ayoum”. Joseph Carles, Jose Luís y yo, los dos otros Toyota y el Peugeot, nos instalamos adormir en un campamento al aire libre a unos ciento cincuenta kilómetros antes de Ayoum, en Tintane. Solo las imágenes ilustran la belleza de los parajes recorridos.

carretera de La Esperanza, sur de Mauritania


Martes, 12 de agosto, 2008. Paso de Tintane – Bamako.

Llegar a Bamako hoy va a ser mucha tela…", me pensé yo por la mañana cuando recogimos el campamento.
"No creo que lleguemos a Bamako hoy. Hay que atravesar la frontera. Nos quedaremos cerca, seguramente, y entraremos en aquella capital que tanto me gusta mañana. ¡Allí se come bien, hay cervezas frías, piscina y muchas cosas que ver", les dije a los compañeros. Luego resultaría que nos llovería a mares, y que haríamos un esfuerzo para llegar al htl. 3* "Grand Hotel" de Bamako aunque fuera de noche....

La mañana mauritana amaneció luminosa y despejada, el cielo muy azul. Recorrimos los últimos ciento cincuenta kilómetros de "La Esperanza" hasta llegar a Ayoum el Atrouss, preguntamos a unos señores que andaban por allí;  -"¿Por favor, saben Ustedes por donde andan los Blancos, oigan... ?" y nos señalaron el htl.0* "Ayoum" sin dudarlo, inmediatamente. Nos reunimos con Darío y las dos motos, y cambiamos de rumbo hacia el sur por la carretera hacia la frontera de la Republica de Malí. En los planos con mas de un año no aparecía porque la habían construido hace poco, pero era buena y permitía acercarse a Nioro du Sahel en tres horas. Por allí pasamos tres Controles de la Gendarmería mauritana, dos de la Policía y dos de la Aduana, el todo para salir de Mauritania. Y luego dos mas de la Aduana, uno de la Policía y uno de la Gendarmería malí para entrar en la Republica de Malí. Estos segundos se mostraron mucho mas amigables y acogedores que los primeros, todo fueron sonrisas y, rimando con el paisaje cada vez mas verde y frondoso, sentíamos que entrábamos en otra dimensión, otro mundo muy diferente dejando atrás el Sahara.

Pasabamos de los Blancos árabes a los Negros subsaharianos; ¡aquello era otra cosa!. El Jefe del Puesto de la Gendarmería de Guoguí, el Puesto fronterizo donde nos tramitaron los visados, se puso solemne y nos dijo, literalmente:  -"Ustedes son extranjeros que han recorrido un largo camino para venir a vernos. Y nosotros les recibimos y les abrimos la puerta de nuestra casa; entren y tomen posesión. Somos sus humildes siervos". ¡Palabra de honor!; ¡juro que lo dijo así!. Se me quedó grabado en la memoria. Con ese buen royo se nos abría la puerta de otro mundo completamente diferente. Las palmeras desaparecían y aparecían los baobas, las duras y espinosas acacias se hacían raras para dejar sitio a los frondosos y verdes nerés de hojas perennes, los inmensos kapoks de hasta veinte metros subían cada vez mas altos según ganábamos kilómetros al sur sorprendiéndonos con sus amplias raíces, había agua por todos sitios, los campesinos tenían los campos sembrados de maíz, sorgo, mijo... Mas abajo, a la altura de Diema, donde encontramos el cruce de la gran carretera general que venia desde Dakar por el oeste, empezaron a aparecer campos de algodón y cacahuete también. Y cada vez habia mas circulación, que cambiaba de aspecto; grandes camiones desastrados y humeantes llenos de adhesivos de Bob Marley y "kung-fu", viejos Peugeot 504 furgoneta de "16 plazas" que hacían de taxis interurbanos, mas viejas furgonetas y camiones de trasporte de personas que parecían hechos para ganado, algunos “todo-terreno” nuevos de ONG's y muy pocos vehículos pequeños particulares... Tampoco se veían turistas como nosotros; incluso en Bamako yo no vería ninguno. Hasta que llegamos a Segou, al día siguiente, luego.

En Malí la carretera seguía siendo buena, bien asfaltada. En la frontera habia sido recta, pero ahora empezaba a transcurrir a través de colinas y valles haciéndose mas y mas escarpada. Al anochecer y a la altura de Didieni la vegetación se convirtió en un autentico bosque, mas verde y frondosa. También había unas palmeras muy altas que tenían el tronco mas fino por abajo que por arriba y en cuya copa se veían unos cocos amarillos; luego nos los venderían en las cunetas de la carretera, y eran amarillos por dentro también, fibrosos y dulzones. Fue entonces cuando el cielo se nubló, apareció uno de aquellos espesos, blancos y bajitos frentes de nubes que ocupaban todo el horizonte desde la derecha hasta la izquierda, y nos cayó un manto de agua impresionante; ¡el agua se nos vino encima como si se tratara de una ola de la playa, como si el Golfo de Guinea nos la hubiera mandado desde océano Atlántico!. Fue sorprendentemente violenta. Hasta al punto que los motoristas, Paco y Miguel Ángel, tuvieron que parar las motos y refugiarse en una cabaña en la que los habitantes les hicieron entrar y les ofrecieron todo lo que tenían; nada mas que un taburete y mucha amabilidad, muy acogedores: ¡África Negra nos recibía con los brazos abiertos, una humanidad inmensa y una naturaleza desbocada!:  -"Biennnnn, ya estamos en Malí...", me decía yo muy contento mientras intentaba inútilmente ver algo por el parabrisas de mi Peugeot, el aire acondicionado a tope para que los cristales no se empañaran con tanta humedad y calor.

Anocheció a las ocho y media de la tarde, hora española, las seis y media de la tarde hora local. Según viajábamos hacia el sur el día se hacia perceptiblemente mas corto cada vez. Y anocheció. Pero aunque nos habiamos conjurado todos para no viajar nunca de noche desde que nos vimos el primer dia en el estrecho de Gibraltar y a lo largo de toda la caravana, allí no se le ocurrió a nadie decir que debiamos parar a poner las tiendas!. Porque hubieran hecho falta unas gabarras para dormir tranquilos... Dejaba de llover de vez en cuanto, pero el "calabobos" nos animaba a seguir adelante, cansados pero decididos a ponernos a cubierto en un buen hotel de Bamako. La velocidad se aminoró y solo rodábamos a setenta u ochenta kilómetros por hora. En la carretera había multitud de vacas, cabras y ovejas que se habían tumbado para aprovechar el calorcito del asfalto, del cual se desprendía un vapor tenebroso. También había carros tirados con burros cargados de leña para la lumbre de la cena, allí nadie tenia gas ni electricidad en casa. Algunos de aquellos vetustos camiones sobrecargados aparecían parados en medio de la carretera por sorpresa y sin luces. Muy peligros.

Y por fin bajamos de la meseta hasta el valle del río Níger a las diez de la noche hora española. Bamako estaba poco sembrada de luces, casi no había alumbrado publico, así que lo veríamos mañana. Nos fuimos directamente a cenar a la terraza del "Relax" el típico café-restaurante "de Blancos", nos pusimos ciegos de cervezas, yo me bebí dos litronas solo, devoré un filete escalope empanado con patatas fritas y me tomé un pastel de limón de postre, y nos fuimos a dormir al htl.3* "Grand Hotel", todo un clásico, un bonito establecimiento de tres estrellas de épocas coloniales, desde mediados del siglo XX. "Mañana será otro día", me dije cayendo como un leño sobre la cama.

un neré cerca de Nioro du Sahel, Malí

niños de Nioro, Malí

 restaurante Le Relax, Bamako, Malí



Miércoles, 13 de agosto, 2008. Bamako – Segou.

Los dos últimos días habían sido agotadores. Habíamos recorrido unos mil quinientos kilómetros desde Nouakchott a Bamako circulando por una carretera asfaltada pero llena de obstáculos, calor y lluvia, Controles, fronteras y novedades:
Yo creo que lo mas cansado del paso por aquel "cuello de botella" de la frontera desde el Sahara Mauritano a las sabanas de Malí fue psicológico; "la cabeza" cuenta mucho en los viajes, y lo inesperado o sorprendente la fatiga mas que dos noches sin dormir...

Pero hoy estábamos en Bamako por fin, con los deberes hechos tras haber terminado de atravesar el Sahara, alojados en un buen hotel con piscina y buffet abundante de desayuno, y con mucho donde elegir para visitar paseando, descansando. Yo preferí tirarme a la piscina pero los vascos Mikel y Maite se fueron a hacer turismo visitando el Museo Nacional acompañados de Darío y su hija Alexandra, Jose Luís y su mujer Maria José se fueron a otro museo, no se a cual, y Montserrat con Joseph Carles se fueron a pasear por el mercado “Central”. No sé si visitaron "La Casa de los Artesanos" también, un típico Centro de Artesanía para turistas, o si llegaron a echarle unas fotos a las riveras del río Níger. Podían haber pasado por la granja de Cocodrilos de Baba Tabouré también, o haber subido al "Punto G" a ver una vista panorámica de la ciudad… Si hubieran subido allí, o a Lasa, otro "punto de vista" panorámico sobre otra de las siete colinas que dominan la capital por el norte, desde la meseta mandinga, habrían visto un panorama deslumbrador: Bamako estaba arrimada junto a las laderas de la meseta paralelo a las cuales circulaba el río Níger, también. El río era inmenso, muy ancho y de color marrón porque arrastraba el agua de las lluvias que caían desde los montes de Guinea hasta allí mismo ahora, en época de lluvias. Por la llanura se extendía una gran ciudad constituida de multitud de casas precarias de barro y techo de Uralita, muchas de ladrillos y techos con tejas, algunas pocas de fachadas modernas y grandes ventanas, todas de una o dos alturas nada mas. Solamente dos o tres bancos, un par de hoteles y media docena de edificios privados superaban los cuatro o cinco pisos, contados. No mas. Todas esas edificaciones no se ordenaban en calles rectilíneas sino que estaban desordenadas por todos lados estirándose lo mas cerca posible del Níger. Únicamente el mismísimo "corazón" de la ciudad alrededor de la vieja catedral Católica, la Estación de Tren colonial y la Alcaldía de época de los franceses estaban medianamente alineadas en calles con alcantarillado y alumbrado publico digno de ese nombre. Por allí estaban también el Cuartel General de Ejercito, la antigua Universidad y poco mas. El resto era un caos abigarrado, humeante, verde y marrón aderezado por un olor indescriptible, no muy fuerte pero raro. Y todo lleno de Negros; ¡eso era lo mejor!: La gente. Nosotros, los diez o doce Blancos de nuestro grupo, éramos los únicos turistas que vi en la capital, como moscas en un vaso de leche con nuestros coches nuevos, todo el equipaje, bidones, ruedas de repuesto nuevas, nuestra cara de asombro con todo lo que pasaba alrededor... Los africanos de allí eran mucho mas circunspectos, desgarbados, delgados y mal vestidos que nosotros, con viejas mobylettes, bicicletas de ruedas bailonas, coches llenos de bollos, roña y humo. A mi me daba la sensación de que todos iban despacio y me contagiaban esa tranquilidad. Ahora, desde España y mientras escribo esto, pienso que aquello no debía tener nada de positivo... ¡Naturalmente yo uso el genero masculino, pero vosotros leerlo en genero neutro!; hablo igual de los Negros que de las Negras. Aunque las Negras eran mucho mas atractivas desde mi punto de vista. ¿Porque tendrían todas esos tipazos de espanto... ?. Antes de tirarme en plancha a la piscina del hotel me pasé por una Estación de Gasolina para limpiar mi Peugeot 505 “Grand Luxe", naturalmente...

En Bamako había muchos sitos para comer a medio día, luego. Pero para probar los menús locales africanos yo solo recomendé dos a los compañeros; el restaurante "Ceur D'Afrique" y el "San Toro". Porque si un Blanco como nosotros se mete en un autentico restaurante africano Negro sale mal dado: Las salsas de cacahuete o pescado ahumado, las brochetas de carne de oveja entrada en años, el espeso “sumbalá” con arroz o la berenjena rebozada en harina de mijo, etcétera, necesitaban mucha menos salsa picante que la que ellos acostumbran. Y los aceites de coco o de algodón, o el rojo de palmera, que usan eran muy difíciles de digerir para vientres no acostumbrados como los nuestro. "C'est comme ça". Habitualmente yo prefiero quitarme ese peso de encima, volví a lo fácil e insistí en ir a comer al típico "restaurante de Blancos", la terraza del "Relax". ¡Además es mucho mas rápido!; una hamburguesa, un escalope empanado, un capital "a la bamakoise", una pizza... y a correr rumbo a Segou.

A las cuatro de la tarde salimos en ruta hacia Segou, a doscientos cuarenta kilómetros de distancia, pero nos pilló un atasco de salida de la ciudad fenomenal. Es que solo hay dos puentes para cruzar el río Níger, y las Oficinas están a la izquierda y los barrios residenciales a la derecha. Además, unos Policías Municipales vieron a Maite haciéndoles una foto relajadamente tumbados sobre sus pequeñas motocicletas en equilibrio mientras miraban desinteresadamente un fenomenal lío montado en una rotonda, y silbaron para que parásemos; nosotros aceleramos dándonos a la fuga, naturalmente, y ellos montaron en las Mobylette, nos siguieron y nos pararon un poco mas allá; querían "confiscar la cámara y ponernos una multa". Uno me preguntó a mí y en lengua bambara si yo llevaba mucho tiempo viviendo en Malí, y cuando le dije que sí alargándole un billete de mil francos CFA solamente ara pagar “la multa”, unos tres euros, su gozo cayó en un pozo, dejó de revisar las imágenes de la cámara, iba por el ferry de Algeciras..., nos devolvió los papeles y nos dijo que siguiéramos todo derecho camino de la salida. Normalmente debíamos haber llegado a Segou de día, pero mi coche volvió a dar problemas con la bomba de agua; ahora la polea rozaba con el bloque... Tuvimos que pegarla con pegamento, Jose Luís “dixit”. Así que llegamos de noche. Una pena porque el antiguo barrio colonial con sus viejos grandes caserones de estilo neosudanes eran dignos de verse. Nos fuimos directamente al htl. 2* "Djatigui" y cenamos unas pizzas en la terraza del restaurante del htl. 2* "L'Auberge", que estaba llena de Blancos. Luego dimos una vuelta por un típico "cabaret" local, un local donde se bebía cerveza y se bailaba al ritmo de “djembes” o tan tan, y “balafons” o xilófonos de madera y calabazas, pero modernizado al gusto de los Blancos, con su barra, sus luces tipo disco y su ambiente años 70. Yo me fui a la cama pero creo que Maite bailó a lo africano y terminó cantando el "Asturias Patria Querida", por lo menos, haciendo eses; eso me dijeron las malas lenguas, yo no la vi. Aunque me hubiera gustado...

Kadiatou & Aminata cenando en el restaurante L'Auberge de Segou


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en la pista entre Segou y Djenne, por Say, Malí

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"PELICULA" DE IMAGENES DE LAS ETAPAS MAS ARRIBA RELATADAS:

 


TROPICO DE CANCER, CERCA DE LA FRONTERA MAURITANA. MARRUECOS.
 CRUZAMOS EL TROPICO DE CANCER AL SALIR DE DAKHLA HACIA LA FRONTERA...


EN EL GOLFO DE CINTRA. MARRUECOS.


CAMINO DE LA FRONERA MAURITANA. MARRUECOS.


FRONTERA MAURITANA. PUESTO DE "BIR GUENDOUZ". GUERGARAT. MARRUECOS.


EL TREN DE LAS MINAS DE HIERRO DE ZEROUALT. MAURITANIA.


CARRETERA "NOUADHIBOU-NOUAKCHOTT". MAURITANIA.


PISTA EN EL PARQUE DEL BANCO ARGUIN HACIA CABO TAFARIT. MAURITANIA.


PISTA EN EL PARQUE DEL BANCO ARGUIN HACIA CABO TAFARIT. MAURITANIA.


PISTA EN EL PARQUE DEL BANCO ARGUIN HACIA CABO TAFARIT. MAURITANIA.


VOLANDO UNAS COMETAS EN CABO TAFARIT. MAURITANIA.


MAITE PESCA TRES PECES PARA CENAR EN CABO TAFARIT. MAURITANIA.


AMANECE NUBLADO EN LA PLAYA DE CABO TAFARIT. MAURITANIA.


DESPERTAR EN LAS JAIMAS DEL "CAMPEMENT" DE TAFARIT. MAURITANIA.


CON EL PEUGEOT 505 DE ANTONIO EN LA PISTA DE ARGUIN. MAURITANIA.


MAITE Y MARIA JOSE "TOMANDO EL SOL" EN EL SAHARA. MAURITANIA.


J.LUIS, J.CARLES, ANTONIO, MIKEL, MAITE, ALEX, DARIO, MARIA JOSE Y MONTSERRAT.


HOTEL 1* DE NOUAKCHOTT. MAURITANIA.


UNOS GEMELOS. NOUAKCHOTT. MAURITANIA.


TENDERETES EN LA CALLE. NOUAKCHOTT. MAURITANIA.


EN EL RESTAURANTE "AL ALDALUS". NOUAKCHOTT. MAURITANIA.


PAELLA EN "AL ALDALUS". NOUAKCHOTT. MAURITANIA.


EN EL RESTAURANTE "AL ALDALUS". NOUAKCHOTT. MAURITANIA.


MIGUEL ANGEL Y PACO CON MONTSERRAT. NOUKCHOTT. MAURITANIA.


RUMBO AL INTERIOR POR "LA RUTA DE LA ESPERANZA". MAURITANIA.


RUMBO AL INTERIOR POR "LA RUTA DE LA ESPERANZA". MAURITANIA.


HOTEL 1* EN BOUTILIMIT. MAURITANIA.


RUMBO AL INTERIOR POR "LA RUTA DE LA ESPERANZA". MAURITANIA.


RUMBO AL INTERIOR POR "LA RUTA DE LA ESPERANZA". MAURITANIA.


RUMBO AL INTERIOR POR "LA RUTA DE LA ESPERANZA". MAURITANIA.


QUINTO CAMPAMENTO. EN "LA RUTA DE LA ESPERANZA". MAURITANIA.


LLEGANDO AL SAHEL POR "LA RUTA DE LA ESPERANZA". MAURITANIA.


BOMBA DE AGUA AVERIADA EN EL PEUGEOT 505. KIFFA. MAURITANIA.


REPARANDO LA BOMBA DE AGUA AVERIADA. KIFFA. MAURITANIA.


LLEGANDO AL SAHEL POR "LA RUTA DE LA ESPERANZA". MAURITANIA.


ADUANEROS MALÍS EN LA FRONTERA DE KOBENI. MALÍ.


UN LAGARTO "MARGUYÁ" HEMBRA EN KOBENI. MALÍ.


NIÑOS DE KOBENI, UNO ALBINO. MALÍ.


VACAS CEBÚ ABREVANDO CERCA DE NIORO. MALÍ.


POBLADO PEUL CERCA DE NIORO. MALÍ.


UN ALTO PARA COMER CERCA DE NIORO. MALÍ.


NIÑOS PEUL CERCA DE NIORO. MALÍ.


NIÑOS PEUL CERCA DE NIORO. MALÍ.


NIÑOS PEUL CERCA DE NIORO. MALÍ.


NIÑOS PEUL CERCA DE NIORO. MALÍ.


NIÑOS PEUL CERCA DE NIORO. MALÍ.


UN BAOBÁ. DIEMA. MALÍ.


LA CARRETERA ENTRE DIEMA Y BAMAKO. MALÍ.


LLEGANDO A BAMAKO, CAPITAL DE MALÍ.
 LLEGANDO A BAMAKO, CAPITAL DE MALÍ...


DESCARRILAMIENTO EN LA ESTACIÓN DE BAMAKO. MALÍ.


LAS CALLES DE BAMAKO. MALÍ.
 BAMAKO, MALÍ...


LAS CALLES DE BAMAKO. MALÍ.


UN LAGARTO "MARGUYÁ" MACHO EN BAMAKO. MALÍ.


UNA MAMÁ EN EL MERCADO DE BAMAKO. MALÍ.


CENANDO EN EL RESTAURANTE "LE RELAX". BAMAKO. MALÍ.


AMANECER NUBLADO SOBRE EL RIO NIGER. BAMAKO. MALÍ.


CARRETERA DE BAMAKO A SEGOU. MALÍ.


CAMPOS DE MIJO EN LA CARRETERA DE BAMAKO A SEGOU. MALÍ.


"AMINATA" Y "KADIATU" VESTIDAS PARA CENAR. SEGOU. MALÍ.


CENA EN EL RESTAURANTE "L'AUBERGE". SEGOU. MALÍ.

 

LAS "PELICULAS" DE IMAGENES VAN A CONTINUACION DEL RELATO DE LAS ETAPAS... :  

                                                                          SEGUIR

 

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