TRANSAHARA. RAID & AFRICA

 

Jueves, 14 de agosto, 2008. Segou – Djenne.

Por la noche no paró de llover y yo me dije que todo estaría demasiado embarrado al día siguiente. "Malasuerteeee, joderrrr..., no nos vamos a poder meter por las pistas del delta interior del río Bani...". Pero luego amaneció un cielo muy azul y luminoso que anunciaba un buen día de sol.
¡Y un día de sol en el Sahel, al sur del Sahara, quiere decir mucho sol!. "Este sol va a secar rápidamente la pista", me dije durante el desayuno consolándome. Porque no era lo mismo llegar a Djenne por la carretera asfaltada que llegar "a la antigua" metiéndonos por las remotas pistas del delta a través de perdidos campos de arroz y mijo pasando por viejos pueblos de campesinos Bambara y pastores "peul" Full Fulbé. Se lo propuse a los compañeros y no hizo falta ni insistir en el tema: ¡¡Nos meteríamos por las pistas!!.

La caravana del "IIº Raid Humanitario Malí 2008" de Nacho, un sevillano amigo mío, había parado anoche en Segou y nos habíamos visto en el restaurante del htl. "L'Auberge" anoche. Eran una docena de coches “todo-terreno” muy guapos a cual mas bonito acompañados por un gran camión Mercedes “Unimog” de asistencia. Anoche habíamos acordado meternos todos juntos, ( aunque no revueltos ) por las pistas del delta por si acaso pasaba algo y alguno de los participantes en cualquiera de las dos caravanas necesitase ayuda, pero hoy por la mañana yo le envié un SMS pidiéndole que evitara meter el camión por la pista mojada para no romperla; yo no quería estropear las pistas de tierra con el camión, que haria enormes rodadas, surcos por los que el agua haria profundas zanjas, luego. Además, estaba prohibido meter vehículos de mas de 1.000 kilos por aquellos canales cuando llovia; lo decia el Codigo de Circulación de la Republica de Malí. Lo que pasaba era que los locales no podían poner a la Gendarmería o las "Barreras de Lluvia" de antiguamente porque no tenían medios para ello ahora, y dejaban a cada cual que se ocupara del asunto según su conciencia; eso era así ahora en Malí, y pasaba con muchas cosas debido a la falta de medios... Y se lo expliqué a Nacho por SMS con el telefono movil. Y le dije que "hacían un roto arreglando un descosido" si reunían una "Caravana Humanitaria" para traer material a la Misión de Bamako y rompían ciento cincuenta kilómetros de pista de arcilla mojada con el camión luego, haciendo turismo... ¡pero no debió recibir el mensaje, desgraciadamente!. Salimos del hotel a las nueve, rodamos un poco por carretera hasta Zinzane y nos metimos en la pista por la izquierda. Rodamos unos cincuenta kilómetros hasta parar a hacer una fotos en un bosque de baobas, el que sale en algunas imágenes aquí colgadas, y nos alcanzó la caravana del "Raid Humanitario" de Nacho... ¡¡ con el camión !!. La verdad es que a mi no me gustó ese asunto. Pero yo no estaba allí "para mandar nada”, y menos a gente que no viajaba conmigo, así que les dije a los compañeros que yo prefería volverme a la carretera asfaltada; arranqué y me fui hacia el asfalto. Y por allí hasta Djenne. Los compañeros me siguieron y nadie se quejó a pesar de la pena que nos daba a todos. Yo iba con bastante enfado, la verdad, lo reconozco: Y lo pagó quien menos debía pagarlo; unos Negros que se colaron como siempre en la barcaza de Djenne... La cosa fue que llegamos los primeros al río Bani para cruzar con la barcaza que hay allí, y aparcamos en la ribera mientras venia a buscarnos desde la otra orilla. Yo saqué mi cometa y me puse a volarla para matar el tiempo y fueron llegando otros coches detrás de los nuestros, luego. La barcaza acostó en nuestra ribera y, mientras nosotros nos subíamos en nuestros coches y arrancábamos para embarcar... ¡un montón de coches que habían llegado detrás nuestro nos adelantaron hasta por encima, y se subieron delante nuestro!. La verdad es que la cosa tubo su gracia, casi. Pero yo no estaba para esas "gracias" aquel día, pillé un cabreo impresionante cuando quisieron dejar a Joseph Carles sin embarcar, atravesé el Peugeot 505 "del Blanco" en la rampa de subida de la barcaza y les dije “atoDios” allí reunido, bien fuerte: "O se baja ese coche que se ha colado, o aquí no se mueve ni Dios, mecagoendiezzz…"; ¡teníais que haber visto a mis compañeros de caravana poniéndose mas blancos todavía, pálidos, y a los doscientos Negros que había allí reunidos boquiabiertos, restregándose los ojos!. Hubo unos momentos de silencio... Pero en el taxi que se había colado el ultimo iba un señor que reaccionó y dijo que ellos no se bajaban, literalmente; -"Yo soy un Responsable, trabajo en el Palacio de Justicia, y de aquí no nos movemos". Hubo unos gritos por ambas partes... ¡y de allí no se movió, desde luego!. Por mi parte, y viendo que aquello estaba alargándose mucho, quité el Peugeot 505 "du Blanc" y la barcaza arrancó atravesando el Bani. Fin de la movida. Nos fuimos al htl 0* “Campement du Djenne" y cogimos las habitaciones. El cielo se puso gris y nos descargó uno de aquellos chaparrones monzonicos apoteósicos.

Djenne era una ciudad digna de visitar. Todas sus edificaciones, que se levantan cubriendo completamente una isla fluvial sobre los pantanos inundables del delta interior formado en la desembocadura del río Bani en el Níger debido a la horizontalidad del terreno estaban construidas de adobe y en el mas puro estilo Sudanés local. Debido a su antigüedad, algunas casas levantadas desde el siglo XII, las sucesivas remozadas de adobe con las reparaciones que se hacían después de las lluvias habían ido redondeando sus formas, suavizándolas. Era una arquitectura viva hecha a la media de las gentes que la habitaba, modesta y sencilla, barata podríamos decir, o realizada con los medios con los que contaban, nada mas. Y como eran edificaciones tan antiguas, ahora ya no tenían las formas sencillas y rectas de su construcción sino altas y señoriales a la vez que curvas, dobladas, “arrugadas” como la cara de un anciano. ¡Aquello había que visitarlo!. Merecía la pena atravesar todo el Sahara para llegar a ver una ciudad como aquella. Pero se había hecho tarde ya, y hoy solo pudimos visitar las habitaciones, cenar una cazuela de espaguetis y cola-cao... ¡y subir al tejado para tirar un cohete de fuegos artificiales que habíamos comprado en el Supermercado de Bamako!; habíamos pagado un pastón por él y era mas grande que uno de la NASA, le llamamos "el Spuknic", pero subió, subió, subió... ¡y explotó tímidamente, suavemente, decepcionantemente, "como el pedo de un marica" dijo alguien. "Deselées" le dijimos al portero cuando subió a ver que hacíamos los Blancos aquella noche de tormenta en el tejado de “su campement" de Djenne, Republica de Malí, África del Oeste…

mezquita de Djenne, Malí





Viernes 15 de agosto, 2008. Djenne – Mopti – falla de Bandiagara.

Aquella noche tampoco dejó de llover, pero por la mañana volvió a amanecer resplandeciente y azul igual que ayer; debía ser lo habitual en esa época del año.
Desayunamos y arrancamos tranquilamente para volvernos al trasbordador después de darnos unos paseos a pie por la ciudad y hacer algunas compras; Jose Luís compró un viejo fusil de avancarga antiguo, fenomenal. El capitán de la barcaza me dijo que no debía sulfurarme tanto, que venia de vacaciones y que no debía tener tanta prisa; me lo dijo recordándome las voces que di ayer en su barca, pero también "en general", como explicándome su propia filosofía de vida. Era muy majo, el capitán. Y se alegró por el paquete de “Marlboro” que le llevé de regalo. Regresamos a la carretera general, la que venia desde Bamako e iba hasta Mopti, pero la volvimos a abandonar rápidamente por la izquierda buscando las pistas del delta interior, como ayer, otra vez. Hoy no nos seguía ningún camión y, aunque estaba mojada y blanda, nuestros vehículos no corrían el peligro de romperla. Fuimos hasta Mopti "a la antigua"; antes no había carretera asfaltada, y la construyeron cuando se hicieron todos aquellos diques y pistas interiores, cuando lo del "Plan Arroz" de la Cooperación de los USA a principios de los años ochenta. Antes de que la hicieran solíamos llegar a Mopti por esta parte. La ventaja era que así circulábamos junto a viejísimos poblados indígenas de pescadores Sorkos, Somones, Bozo, "peuls" Ful Fulbé, agricultores Dogón y comerciantes Bambara, ahora; eran de los siglos XII a XIV, muy interesantes. Hoy había hambre y nos fuimos todo derecho hasta el restaurante del "Bar Bozo", situado en el espigón izquierdo del puerto fluvial. Se encontraba donde confluían los ríos Bani y Níger en “época seca”, cuando llevaban menos agua. Las “Guías Turísticas” la denominaban "la Venecia Africana" con cierta exageración porque los habitantes podían desplazarse entre las tres pequeñas islas fluviales que se formaban en “época de lluvias”, cuando los niveles subían y el agua se desbordaba. La terraza del "Bar Bozo" invitaba a relajarse y dejar que la mente retozase a su gusto, pero no había que confiarse a pesar de su aspecto apacible ya que los vendedores ambulantes de collares, CD's, postales y otras cosas "típicas locales" estaban siempre al acecho... Al otro lado del puerto se veían varios edificios de arquitectura mas moderna; además del htl 4* "Kananga" había un banco, varios organismos públicos Estatales y algunos almacenes con productos relacionados con el río; peces secos, ahumados, aparejos de pesca, material de construcción, una gasolinera sobre una barcaza para aprovisionar a las barcas, una farmacia... Pero no eran edificios altos. En el río se veían muchos bañistas; eran hombres desnudos que se estaban limpiando. Las mujeres se bañaban aparte y no llevaban nada de cintura para arriba. Todos se enjabonaban concienzudamente. También había sitio para lavar los coches, y sus dueños los bajaban hasta la misma orilla, les metían un par de ruedas en el agua y los lavaban como si se tratara de un familiar impedido.

Después de comer un excelente pescado con arroz y salsa de tomate con cebolla volvimos a los coches y salimos de la ciudad. Ya he explicado en varias ocasiones de este relato que la nuestra era una caravana reunida con el objeto de ir todo derecho hasta el territorio dogon , en la falla de Bandiaga. El asunto era ir sin entretenernos mucho y aprendiendo como se hacia, y separarnos una vez allí, al llegar a aquel final. De esta forma cada cual aprendería el recorrido, tomaría buena nota y podría visitarlo tranquilamente al regresar. U otro año, en otra ocasión, mas tranquilamente y a su propio ritmo particular. Esa era la idea. Por eso dejamos aquella maravilla atrás y salimos hacia el territorio de los Dogon después de comer. Lo de los Dogon en la falla de Bandiagara es otra de las maravillas de África del Oeste. Yo os lo recomiendo encarecidamente. ¡Tenéis que ir allí para conocer personalmente aquello!. Por mucho que yo os cuente lo que vimos no haré honor a la cosa.

Primero salimos de los pantanos hasta Sevare, doce kilómetros. Luego nos alejamos de ellos en perpendicular durante unos sesenta kilómetros de buena carretera asfaltada nueva y recta por un terreno llano muy verde. Se veían palmeras y frutales por todos lados. Quizá porque África era muy grande, cuando presentaba un aspecto lo hacia en enormes cantidades y los paisajes se hacían monótonos a lo largo de muchos kilómetros. Vimos cebús, baobab y campesinos que picoteaban el suelo con unas azadas de mango curvo, la típica "daba" local. Allí la tierra de labranza no se hacia rara. La picoteaban en determinados puntos y luego la sembraban. Tímidamente empezaban a aparecer unas cabañas dogon elevadas sobre calzos de piedras. Estaban hechas de barro gris y piedras; ¡por primera vez veíamos la utilización de la piedra en la construcción desde que habíamos cruzado el Sahara!. Después del pueblo de Bandiagara, que era bastante grande para ser un pueblo, salimos de la carretera asfaltada y nos metimos en una pista poco apta para el tráfico por las roturas de las lluvias que trascurría durante unos cincuenta kilómetros en paralelo al río Bandiagara, que ahora bajaba bastante crecido y marrón. Nadie se ocupaba de arreglarla porque el trafico era escaso. Los pequeños arroyos que atravesábamos se salvaban con badenes, pero no os penséis que era suaves arreglos; ¡esos badenes eran feroces, inmisericordes, y el automóvil que pretendía atravesarlos se precipitaba por uno de sus cajeros y, si no sucumbía al golpe en el fondo, tenia que trepar penosamente por el opuesto. había unos pájaros azules turquesa; ¡yo nunca había visto en el reino animal nada con semejante color!. En un momento dado, a mitad de camino, hicimos un alto a orillas del río Bandiagara tras salvarlo por una represa de poca altura. Aquí el olor a hiervas aromáticas era purísimo. En esas estábamos cuando nos adelantaron un par de coches de turistas, pero los ignoramos; al contrario de las relaciones entre el Blanco y el Negro o entre el Negro y el Negro, las relaciones entre Blancos en África partían de una ignorancia mutua un poco estúpida. Era algo distinto de la indiferencia en las grandes ciudades. Yo diría que era una ignorancia “militante”, un inútil vestigio de antiguas jactancias coloniales. Seguimos nuestro camino. Abundaban cada vez más los baobab. Cuando pasamos por uno de los cada vez mas numerosos poblados dogon vimos a tres mujeres jóvenes sentadas tejiendo. También había mujeres que llevaban sobre la cabeza recipientes de calabaza amarilla repletos de ropa para lavar. Y hombres y mujeres que se doblaban con sus azadas de mango curvo sobre los campos de cultivo, y saludaban con la mano cuando pasábamos. La vegetación se iba haciendo más rala hasta que apareció el terreno desnudo, gris y sedimentario. Era de una portentosa uniformidad. Con la excepción de algunas grietas, las que confirmaban la regla, el terreno era una costra continua de material arcilloso que sedimentaba a ojos vistas en una incesante alternancia de humedades y sequías según debiera ser “época seca” o “de lluvias”, con sus retracciones y grietas o las nuevas humedades que rellenaban aquellas. Todo ello favorecido por una horizontalidad absoluta y una calidad de arcilla de enorme tenacidad. ¡Parecía que todo el territorio que habíamos atravesado en África Negra fuera una costra de arcilla, como una gigantesca piel de elefante...!. El terreno debía ser siempre el mismo aunque lo que se veía fuera jugoso y húmedo una veces y arenoso o rocoso otras… Fuimos adentrándonos en el territorio de los dogon hasta que desembocamos en una elevación al mismo tiempo que el sol se ponía. Rodamos un poco mas hasta encontrar el punto álgido de aquella meseta, donde mas pudiera circular el viento y hubiera menos mosquitos, y nos detuvimos a acampar. Estábamos "a un tiro de piedra" de Shanga, a donde deberíamos ir al día siguiente, y podríamos acercarnos hasta su htl 1* “La Guina”, un sitio mas o menos decente, si se ponía a llover sorpresivamente por la noche. Pero no parecía que la lluvia nos amenazase, así que nos hicimos algo caliente para cenar y nos echamos a dormir. Mañana teníamos que visitar a pié la falla de Bandiagara.

pista en el delt interior del Bani, camino de Djenne a Mopti



Sábado 16 de agosto, 2008. falla de Bandiagara.

Habíamos acampado "a un tiro de piedra" de la falla de Bandiagara, a unos cuatro o cinco kilómetros del poblado indígena de Shanga que la dominaba desde todo lo alto: Desde que habíamos llegado al Sahel hace unos días siempre habíamos estado tomando ese tipo de precaución; como podía caernos El Diluvio Universal en cualquier momento solo acampábamos en sitios cerca de algún "campement", algún hotel o algún refugio en el que protegernos.
Pero esa noche la habíamos vuelto a salvar secos aunque se habían visto relámpagos por el horizonte, hacia el nor-oeste. Nos levantamos al amanecer, recogimos las cosas y nos presentamos en el "htl-campement""La Guina" de Shanga para volver a desayunar otra vez: Este tipo de "campements" o “casas de paso” se hacían en todos los poblados de África Negra; siempre había un lugar destinado por la comunidad para que pasara la noche un viajero de paso. Se lo solían dar a alguna mujer mayor del pueblo, alguna viuda que quisiera ocuparse de ello. En algunos poblados solo eran desastradas chozas de barro abandonadas, pero en otros se habían ido transformando en acogedores albergues, poco a poco. Como aquí. Este estaba bastante bien, y casi parecía un hotel. Tenia unas veinte habitaciones distribuidas en varios edificios de diferentes categorías, los mas modernos dotados de todo tipo de comodidades... ¡africanas, claro!. Mikel, Maite y yo nos cogimos "una triple" que tenia ducha interior; muy bien para mi, que estaba cansado y sucio.

Primero fue el desayuno en la terraza y luego planear la visita a la falla: Esta era el limite sur de una enorme placa de arenisca seguramente prensada por prehistóricos movimientos tectónicos, un alargado escarpado rocoso, un "escalón" de unos cien metros de altura y unos ciento veinte kilómetros de largo en medio de una inmensidad horizontal. Al norte estaba la meseta rocosa, al sur se veía la llanura de dunas de arena desde arriba. Allí se habían refugiado los dogon en el siglo XII, cuando comenzó la islamización de estos territorios por parte de musulmanes llegados desde el norte del Sahara. Los dogon no quisieron abdicar de su religión animista, de sus Dioses misteriosos y sus conocimientos de la naturaleza que les mantenía, así que se fueron obligados a abandonar las ricas riberas del río Níger para venir a protegerse en estos lugares de difícil acceso. Tampoco llegó aquí la ocupación marroquí del siglo XVII, que se limitó a extenderse por el valle del Níger sin aventurarse tan lejos, estábamos a unos cien kilómetros del río. Y tampoco, por fin, llegó aquí la Administración francesa de los "Territorios de Ultramar" en la primera parte del siglo XX. Solamente algún etnólogo francés acertó a pasar por aquí en los años 70 para estudiar o aprender de su cultura centenaria. En los años 80 el Gobierno de Malí lo había declarado "Reserva Natural Protegida". Y allí estábamos nosotros, ahora. Teníamos dos opciones para verlo; en los coches o andando: Ir en los coches suponía abarcar mas extensión, e ir andando suponía verlo con mas tranquilidad y detenimiento, mas intensivamente. Como aquel "detalle africano" merecía la pena yo propuse al personal aparcar los coches por una vez e ir a reunirnos con los Negros a pié. Y todo el mundo aceptó.

La marcha a pié se alargó todo el día, prácticamente; salimos a media mañana cargados de agua mineral y algunos bocadillos acompañados de Abdoullaye, el guia local dogon obligatorio según las normas suyas, y volvimos contentos pero cansados a ultima hora de la tarde. La cosa empezó bien pero acabó mal porque terminaron por agobiarnos tanto chico dogon saludandonos, pidiendonos "cadeaux", vendiendonos collares, tirachinas, mascaras, estatuillas y otras chuminadas para turistas... Cuando regresamos nos duchamos, cenamos muy unas berenjenas rebozadas con harina de mijo, unos huevos fritos con patatas fritas y una carne de cordero, y mango como postre, y nos fuimos a la terraza a tomarnos unos "cubatas" bajo la luz de la luna. Estábamos allí relajadamente cuando empezamos a oír los cantos de unas niñas. Los compañeros me propusieron ir a ver que eran, pero yo me pasé de listo y les dije que disfrutásemos escuchándolos sin acercarnos, porque si lo hacíamos dejarían de tocar y se esconderían; la verdad es que eso me pasaba mucho allí, cada vez… los chicos y las chicas de los poblados africanos disfrutan así de sus noches de viernes, el "domingo" suyo, tocando los tambores y los xilófonos, bailando entre ellos y ligando. ¡Pero entonces Jose Luis dijo, de pronto y dando un respingo: "Coño, ¿eso no es un eclipse?. ¿No se está escondiendo la luna?. ¡¡Mirad, mirad...!!". Dimos un salto y lo miramos, todos. ¡Era verdad!. ¡había un eclipse de luna!. ¡Y la gente del pueblo estaba en la plaza, abajo, junto a la mezquita tocando tambores!. Imaginaros como salimos corriendo para allá, como posesos. Pareciera que nos estaban llamando a nosotros... Nos reunimos en la plaza de abajo con medio centenar de personas, muchas chicas y chicos jóvenes. Allí estaban todos gritando y cantando a la luna para que no se escondiese. Era un ritmo sencillo, monocorde y sonoro que se convertía en una sinfonía a base de repetirla machaconamente, todos a la vez. Parecía un "in cresccendo" wagneriano, un "hip hop" mezclado con un "tecno" y música étnica a la vez. Los ecos de la falla se la llevaba y la volvía a traer dándole a la noche un volumen inesperado. El horizonte hacia resplandecer los habituales relámpago muy luminosos al mismo tiempo, pero silenciosos por producirse muy lejos, hacia el oeste. Y todos aquellos Negros misteriosos se olvidaban de nosotros mirando la luna absortos, sin hacernos caso. Y nosotros aprovechamos esos momentos mágicos para pegar la hebra con aquel Universo diferente al nuestro, aquellas gentes que tanto nos había costado alcanzar. ¡¡Juro que fue algo extraordinario!!. En mi vida he sentido semejante sensación. Parecía que habíamos cambiado de dimensión entrando por una puerta entre las estrellas, entre aquella luna eclipsada y Plutón, al otro cado del cosmos.



De lo que estoy seguro es que fue el corolario magnifico de fin de viaje para una aventura irrepetible. ¡Pero que yo quisiera repetir mil veces mientras la vida me lo permita!. De allí empezamos a regresar a casa al día siguiente. Fue una semana de kilómetros y mas kilómetros en sentido contrario y a toda velocidad, rumbo norte; ¡una paliza, la verdad!. Pero había que volver a casa, al trabajo, a la dura realidad de Madrid. "Au revoire l'Afrique, mon amour, a la prochaime..."


FIN DE LA CARAVANA AL VALLE DEL RIO NIGER.   AGOSTO DE 2008.

 

 

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"PELICULA" DE IMAGENES DE LAS ETAPAS MAS ARRIBA RELATADAS:

 


AMANECER SOBRE EL RIO NIGER. SEGOU. MALÍ.


AMANECER SOBRE EL RIO NIGER. SEGOU. MALÍ.


EN LA PISTA ENTRE ZINZANA Y SAY, CAMINO DE DJENNE. MALÍ


EN LA PISTA ENTRE ZINZANA Y SAY, CAMINO DE DJENNE. MALÍ


EN LA PISTA ENTRE ZINZANA Y SAY, CAMINO DE DJENNE. MALÍ


EN LA PISTA ENTRE ZINZANA Y SAY, CAMINO DE DJENNE. MALÍ


ALEX Y SU PADRE DARIO EN LA PISTA CAMINO DE DJENNE. MALÍ


EN LA PISTA ENTRE ZINZANA Y SAY, CAMINO DE DJENNE. MALÍ


BOSQUE DE BAOBAS EN KATIENA. MALÍ


BOSQUE DE BAOBAS EN KATIENA. MALÍ


PUEBLO DE AGRICULTORES BAMBARA CAMINO DE DJENNE. MALÍ


EN LA PISTA ENTRE ZINZANA Y SAY, CAMINO DE DJENNE. MALÍ


UN TERMITERO EN EL CAMINO DE DJENNE. MALÍ


DIQUES ENTRE ARROZALES DE LA "OPERACION ARROZ". DJENNE. MALÍ


UN TERMITERO EN EL CAMINO DE DJENNE. MALÍ


UN BAOBÁ EN KONG. MALÍ.


VOLANDO LA COMETA EN EL EMBARCADERO DE DJENNE. MALÍ


VOLANDO LA COMETA EN EL EMBARCADERO DE DJENNE. MALÍ


VOLANDO LA COMETA EN EL EMBARCADERO DE DJENNE. MALÍ


EMBARCADERO PARA CRUZAR EL RIO BANI. DJENNE. MALÍ.


BARCAZA DEL RIO BANI. DJENNE. MALÍ.


EMBARCANDO PARA CRUZAR EL RIO BANI. DJENNE. MALÍ.


EMBARCANDO PARA CRUZAR EL RIO BANI. DJENNE. MALÍ.


PINAZA TRADICIONAL BOZO EN EL RIO BANI. DJENNE. MALÍ.


SE HACERCA UNA TORMENTA MIENTRAS CRUZAMOS. DJENNE. MALÍ.


MEZQUITA DE DJENNE. MALÍ.


NIÑOS Y LA MEZQUITA DE DJENNE. MALÍ.


MEZQUITA DE DJENNE. MALÍ.


PUERTA DE LA MEZQUITA DE DJENNE. MALÍ.


LAGARTO MARGUYÁ. DJENNE. MALÍ.


MEZQUITA DE DJENNE. MALÍ.


PORTICO DE ENTRADA AL "CAMPEMENT" DE DJENNE. MALÍ.


PISTA ENTRE HAMDALAYE Y MOPTI. MALÍ.


VIAJANDO A LA ANTIGUA, EN PEUGEOT 505. MALÍ


EN EL PUERTO FLUVIAL DE MOPTI. MALÍ


EN EL PUERTO FLUVIAL DE MOPTI. MALÍ


EN EL PUERTO FLUVIAL DE MOPTI. MALÍ


EN EL PUERTO FLUVIAL DE MOPTI. MALÍ


EN EL PUERTO FLUVIAL DE MOPTI. MALÍ


EN EL PUERTO FLUVIAL DE MOPTI. MALÍ


EN EL PUERTO FLUVIAL DE MOPTI. MALÍ


EN EL PUERTO FLUVIAL DE MOPTI. MALÍ


EN EL PUERTO FLUVIAL DE MOPTI. MALÍ


EN LOS "ASTILLEROS" DEL PUERTO, LOS HERREROS FABRICAN CLAVOS. MALÍ


PORTON DE ENTRADA EN SANGHA, TERRITORIO DOGON. MALÍ


MUJERES PEUL EN TERRITORIO DOGON. MALÍ


JOSE LUIS DESCANSANDO EN EL "CAMPEMENT" DE SANGHA. MALÍ.


BAJANDO A PIE A LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


BAJANDO A PIE A LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


BAJANDO A PIE A LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


BAJANDO A PIE A LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


BAJANDO A PIE A LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


BAJANDO A PIE A LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


IRELI, POBLADO DOGON EN LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


IRELI, POBLADO DOGON EN LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


IRELI, POBLADO DOGON EN LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


IRELI, POBLADO DOGON EN LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


IRELI, POBLADO DOGON EN LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


IRELI, POBLADO DOGON EN LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


IRELI, POBLADO DOGON EN LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


IRELI, POBLADO DOGON EN LA FALLA DE BANDIAGARA. MALÍ


FETICHES PROTEGIENDO LA CASA DEL "OGON". IRELI. MALÍ


DESCANSANDO EN EL "CAMPEMENT" "LA GUINA" DE SANGA. MALÍ


AL DIA SIGUIENTE, OTRA BAJADA A LA FALLA. BANANI. MALI


EL BONITO POBLADO DOGON DE BANANI. FALLA DE BANDIAGARA. MALI


EL "VIº RAID TURISTICO A MALÍ, AGOSTO 2008" TERMINA AQUÍ. ¡Y COMIENZA EL REGRESO. TODO DERECHO POR CARRETERA...!.

 

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